El trote de «Beauvalais» lleva a España al éxito

Jon Agiriano ENVIADO ESPECIAL | ATENAS

DEPORTES

CAREN FIROUZ

El equipo de doma clásica logró el subcampeonato

21 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Llamado a romper el maleficio de la hípica española, que llevaba 56 años sin lograr una medalla olímpica, el equipo de doma clásica hizo ayer buenos los pronósticos que le situaban en el podio. El cuarteto formado por Beatriz Ferrer-Salat, que montó al portentoso Beauvalais , Rafael Soto, Juan Antonio Jiménez e Ignacio Rambla conquistó la plata. El éxito del combinado español, que ya había sido bronce en el Mundial 2002 y segundo en el último europeo, comenzó a intuirse tras la actuación de Juan Antonio Jiménez y su caballo Guizo , de raza lusitana. El jinete rindió a un gran nivel en su dressage (así se llama al ejercicio de doma en el argot hípico). Le puntuaron con un 71,2. Teniendo en cuenta que el viernes el jerezano Rafael Soto, a lomos de Invasor , había logrado un magnífico 72,625, España se colocaba en tercera posición a la espera de Beatriz Ferrer-Salat. De lo que ella hiciera dependía todo. El equipo español podía descartar la puntuación de su cuarto integrante Ignacio Rambla (64,700) (en doma clásica sólo se suman los tres mejores caballos) y esperar a lo que hiciera su número uno. No era, desde luego, mala tesitura. La amazona, hija del que fuera presidente del Comité Olímpico Español, Carlos Ferrer-Salat, es un valor seguro desde que monta a Beauvalais , un precioso ejemplar castrado de raza Hannover nacido en 1987. Subcampeona del mundo hace dos años, ha logrado una comunión perfecta con su caballo. Ferrer-Salta lo bordó. Premió a Beauvalais con una caricia y esperó la puntuación con expectación, como el resto de los españoles que había en el complejo ecuestre Markopoulus, entre quienes se encontraban la infanta Elena, su marido, Rafael de Marichalar, y la infanta Pilar de Borbón. Y llegó el éxtasis: 74,542. En ese momento, era la mejor nota del día. Con una media de 72,917, España se colocaba primera en la clasificación. La medalla ya era segura. Había superado al equipo de Estados Unidos (71,5) y sólo dos cuartetos podían mejorar su registro: Alemania y Holanda. Que las germanas lo iban a hacer era claro, ya que habían dejado para el último turno a su mejor amazona, Ulla Salzgeber, que con su caballo Rusty es casi intratable. Y así fue. La número uno del mundo lo bordó: 78,208. Se colocó primera en la clasificación individual y dejó la media de su equipo en un espectacular 74,653. Quedaba Holanda. Su jinete, Sven Rothenberger, no pasó de 70. Tras una tensa hora de espera, España era plata. «Un poco chulillo» Las primeras palabras de Beatriz Ferrer-Salat fueron de agradecimiento a Beauvalais :«Ha estado fenomenal. Es un caballo muy caliente. Por eso es tan brillante. En Jerez, por ejemplo (se refiere al último Mundial), estuvo histérico en el calentamiento, aunque después reaccionó muy bien. Aquí, en cambio, ha estado sorprendentemente tranquilo. Ha salido incluso un poco chulillo, pero luego se ha serenado. La verdad es que este caballo es una bomba», aseguró. Lo compró cuando este bellísimo ejemplar tenía doce años «Me dijeron que estaba loca, que nunca conseguiría nada con él. Y mira. A mí siempre me ha dado unas sensaciones increíbles. Como las que le dará el Ferrari a Schumacher». El idilio puede proporcionar otra medalla. Beatriz se clasificó como segunda para el Gran Prix especial, en el que competirán los 25 mejores. También estarán los españoles Rafael Soto, séptimo ayer, y Juan Antonio Jiménez, décimo.