Votación para la historia

GASPAR ROSETY

DEPORTES

El socio del Real Madrid ha expresado su opinión en las urnas y ha sido rotundo. A través del voto por correo decidió que le presidente para los cuatro próximos años siga siendo Florentino Pérez. A través del voto presencial, se manifestó categóricamente en contra de que regresaran aquellos que hundieron la imagen del Madrid en el mundo y se llevaron el dinero de la caja, aquellos que amenazaban a los empleados con reventar la caja fuerte, que pagaban primas a terceros o inexplicables comisiones a intermediarios cuyo destino final era siempre ignorado. El socio del Madrid ha dicho basta a la falta de seriedad, al deshonor y a la deshonra. Y ha apostado por un programa de corte empresarial, que garantiza excelentes resultados económicos, jugadores que todo el mundo querría ver en su equipo y un estadio cinco estrellas, cada vez más cómodo, que permite vivir el fútbol como en el salón de casa. Por si fuera poco, la Ciudad del Madridismo será la guinda a un pastel que los socios saborean con fruición. De lo que sucedía hace cuatro años en el club blanco a lo que ahora se vive hay una diferencia abismal. A mi juicio, Florentino debería arreglar el desaguisado creado por determinadas actuaciones que han hecho que el Madrid caiga mal en algunas ciudades y que se tilde de prepotentes a directivos y futbolistas. En sus manos está que la imagen del club vuelva a vivir los mejores tiempos de su historia. Lo demás, mal arreglo tiene. Mientras el baloncesto pierda dos mil quinientos millones al año, Pérez no querrá ni verlo. Sus jugadores, mal llamados galácticos, deben ocuparse de dar al exterior una imagen de mayor seriedad. Las salidas nocturnas, las juergas de madrugada, la acumulación masiva de romances y asuntos del corazón perjudican al club. También es verdad que debe de ser muy bonito tener veinticinco años, ganar diez millones de euros al año, jugar en el Real Madrid y... ser soltero. Me imagino las dificultades que conlleva irse a casa a las nueve de la noche.