La bella, la bestia y el Dragón

Rubén Ventureira REDACCIÓN

DEPORTES

La República Checa, que ha practicado el fútbol más espectacular del torneo, busca la final ante la rocosa Grecia, que torturó a España, Portugal y Francia

30 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Un cuento de fútbol se escenifica esta noche en Oporto. Hay una bella, una bestia y un Dragón, que así se llama el estadio. Frente a frente, la hermosa propuesta de la República Checa y el feísmo balompédico de Grecia. Esta vez, no habrá arrumacos entre la bella y la bestia. Para los que aman el fútbol, sólo hay un happy end posible: que triunfe el bien, o sea, la tropa de Nedved. De Grecia, que ha torturado a Portugal, España y Francia, ha dicho el gran Platini algo muy oportuno: «Hace un fútbol que recuerda los tiempos antiguos». Y no a los de Brasil 70, precisamente. Su discurso, que bebe de las escuelas italiana y alemana, irrita la retina. Hasta ellos lo reconocen: «Admito que nuestro fútbol no es bello», declaró ayer Georgios Karagounis. Los checos lucen a un rubio con aspecto de príncipe valiente, Nedved, y a un gigante, Koller, pero Grecia también tiene un punto cuentista: siempre espera que suene la flauta. Y, por ahora, le ha sonado a gloria. Ha sido el auténtico tapado del torneo, y no la República Checa, a la que en principio se le adjudicó esta etiqueta. Para el duelo de hoy, recupera a Vryzas, que se perdió los cuartos por sanción, y a Giannakopoulos, que viene de una lesión. Ambos se perfilan como titulares en el equipo de Otto Rehhagel, que va de víctima. «Hemos perdido mucha energía a nivel mental y físico para llegar a esta altura del torneo. Espero que tengamos fuerzas suficientes para jugar un buen partido», ha declarado el técnico alemán. Los checos, que juegan con los dos pies en el acelerador, intentarán aprovechar ese presunto desgaste del motor de los griegos, que forman la tercera plantilla más veterana del torneo, tras las de Letonia y Francia. Diga lo que diga Rehhagel, los helenos llegan más frescos. Esta circunstancia preocupa a Bruckner, entrenador del rival: lleva cuatro días llorando porque su rival ha dispuesto de 48 horas de descanso más. Hasta última hora mantendrá la duda de Martin Jiranek, lesionado en un músculo. Los demás están a punto, y pletóricos de moral tras las remontadas ante Letonia, Holanda y Alemania y la exhibición ante Dinamarca en los cuartos de final. En los cines triunfa Shrek , el ogro feo. Por el bien del fútbol, esperemos que este hecho no sea premonitorio, y que el Dragón sea esta noche testigo del triunfo de la belleza.