Pasarón se vuelca en busca del éxito del Pontevedra

Tino Rascado PONTEVEDRA

DEPORTES

XOAN CARLOS GIL

Un triunfo bastaría a los granates en su tercera fase de ascenso seguida

26 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Noventa minutos separan al Pontevedra de la Segunda División. Serán noventa minutos de máxima intensidad, infartantes, con una ciudad totalmente volcada con el equipo en busca del retorno a una categoría que se le ha resistido durante más de un cuarto de siglo. La cita será a partir de las seis de la tarde, en el viejo Pasarón. Aurelio Gay y sus jugadores tienen en su mano escribir otra nueva página gloriosa de un club que ha resistido durante muchos años huracanes que parecían antojados en borrarle del mapa. Tienen garantizado el respaldo unánime de una afición entregada que lloró el domingo pasado al haberse desaprovechado la primera oportunidad, pero que hoy abarrotará las gradas. Ahora ya no hay tiempo de rectificar. Es el ser o no ser de Shakespeare o de De Vere. Son muchos los factores que el Pontevedra tiene a su favor. El primero, y más importante, es que depende de sí mismo. Es decir, si gana, el Badajoz y el Lorca se quedarán con el sabor agridulce de haber estado cerca de conseguirlo. El mismo que conoció el Pontevedra en las dos últimas campañas. Segundo: Juega en casa con un estadio dispuesto a reventar para llevarlo en volandas a una categoría superior. Tercero: Su rival sabe que por mucho esfuerzo que haga para volver a imponerse al Pontevedra, no le serviría de nada si el Badajoz vence, como se espera, al Mirandés en el campo burgalés de Anduva. Cuarto: El club granate goza de un apoyo entre sus seguidores envidiable. Todos sus rivales de la fase de ascenso han quedado impresionados con un equipo de Segunda B sea capaz de reunir en su estadio a más de once mil espectadores, cifra que ya quisieran para sí incluso equipos de Primera División. Quinto: Los dichos populares están respaldados por la sabiduría de los pueblos. Es su sustento. Y hay uno que dice que a la tercera va la vencida. En definitiva, el Pontevedra se merece otro ascenso. Ha sido de los pocos clubes capaces de mantener viva la llama de la ilusión en una ciudad que ha vivido la épica historia a la que se le denominó ¡Hai que roelo! y que dio la vuelta al mundo. Incluso todavía lejos de Galicia son muchos los aficionados al fútbol capaces de recordar aquella histórica alineación. Sin duda, al Lorca le espera hoy un hueso duro de roer en un estadio con solera. En pleno renacimiento de una nueva era del granatismo en la ciudad. Con estos mimbres, el Pntevedra no puede fallar.