Los Lakers pierden su estrella

José M. Fernández REDACCIÓN

DEPORTES

LUCY NICHOLSON

Reportaje | El futuro de la «fiebre amarilla» | Phil Jackson y Karl Malone meditan su retirada, Shaquille O¿Neal pronostica un «verano caliente» y Kobe Bryant está en diposición de abandonar el equipo

20 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Un terremoto ha sacudido la NBA. Los Detroit Pistons, una versión renovada de los míticos Bad Boys que ganaron los títulos de 1989 y 1990 y que dieron la puntilla a los entonces otoñales Lakers del showtime , acaban de mandar al diván a la fiebre amarilla, el equipo con más glamur del deporte mundial y una versión baloncestística de la galaxia futbolera madridista. Deseosos de retirarse con algún título, Karl Malone y Gary Payton se enrolaron en los Lakers a principios de la recién terminada temporada; renunciaron a un buen puñado de dólares para acompañar a los triunfadores Phil Jackson, Shaquille O'Neal y Kobe Bryant. Probablemente, la mayor constelación de estrellas reunidas nunca en un mismo equipo de baloncesto.

Ahora, una vez que los Pistons -un equipo fabricado por Joe Dumars, el asesino silencioso de los Bad Boys - nadie se atreve a decir qué pasará con los Lakers la próxima temporada. ¿Emprenderán la huida Kobe Bryant o Shaquille O'Neal? ¿Se retirará Karl Malone sin anillo? ¿Abandonará los banquillos Phil Jackson? Demasiadas preguntas sin respuesta.

Concentración de egos

Aseguran que nunca ha habido buena química entre el trío en el que los Lakers basaron sus tres títulos consecutivos (del 2000 al 2002). Demasiado ego por metro cuadrado. Tras perder la final, el más contundente fue Phil Jackson: «La posibilidad de seguir la próxima temporada es más bien escasa». El seguidor de la filosofía zen está cansado, ya no le motiva la consecución de un décimo anillo (seis con los Bulls y tres con los Lakers, además de otros dos como jugador de los Knicks). Jackson, inmune a las críticas, no ha sabido dosificar a un equipo veterano ni ha encontrado soluciones para que Kobe Bryant acompañara con más solidez a O`Neal. A los Lakers se les atragantaron los planteamientos defensivos del veterano Larry Brown.

La relación de Phil Jackson con Kobe Bryant siempre ha sido tormentosa. Deportivamente, el carácter individualista del jugador se ha acentuado en la final y, en lo personal, las cosas no van mucho mejor, ya que los problemas judiciales no han hecho nada más que empezar. En el pasado, Kobe mostró sus intenciones de abandonar Los Ángeles, pero ahora, cuando las cosas no van bien y podría optar por irse (si se queda cobraría 14,6 millones de dólares), parece remiso a abandonar a los Lakers. Después de perder la final, mostró un carácter menos áspero que de costumbre al afirmar que había aprendido muchas cosas de Phil Jackson y de Shaquille O`Neal. De no continuar, Kobe Bryant es el bocado más apetecible para la próxima temporada, uno de los pocos jugadores capaces de cambiar el signo de cualquier equipo. Aunque, eso sí, con unos cuantos problemas judiciales a cuestas.

Y por último, Shaquille O'Neal, el único jugador de los Lakers que ha estado a la altura de la final. Acaba contrato en el 2006 (cobrará 29,5 y 32,4 millones de dólares por cada una de las dos próximas campañas). Sobre el gigante deberían de asentar los Lakers su próximo proyecto, pero, paradojicamente, ha sido el más enigmático al hablar sobre el futuro. «Sólo puedo decir que se avecina un verano calentito».

Karl Malone medita la retirada, Gary Payton ha emprendido la cuesta abajo irremediable y Jackson se retira. ¿Quién ayudará ahora a los Lakers?