David Castro ha anotado por primera vez la fecha del Mundial de larga distancia en su agenda deportiva. El coruñés competirá en la localidad de Sater, Suecia, el 3 de julio. Allí se enfrentará a 4.000 metros de natación, 120 kilómetros de bicicleta y 30 kilómetros de carrera pedestre. Todo un reto para un triatleta que ha basado su carrera en la distancia olímpica. Castro se ganó el pasaporte a Sater en el Clásico de Zarautz, disputado el pasado fin de semana, donde finalizó en la cuarta posición. «No me lo esperaba, porque sólo quedaba una plaza para el Campeonato del mundo. Por eso la preparación va a ser un poco apresurada, ya que sólo tengo por delante dos semanas», confiesa. Además, el cambio de modalidad le obliga a variar sustancialmente sus entrenamientos. «Es más volumen de trabajo, pero menos intenso que cuando preparas distancia olímpica, porque no necesitas tanta velocidad y tienes que mejorar la resistencia. Es como si un atleta fondista se pasara al maratón», explica. Ahora se siente bien físicamente, pero no sabe cuál puede ser su rendimiento en Suecia. «Es un tipo de carrera muy distinta a las que yo he hecho. Voy a probar, a ver cómo respondo. La verdad es que siempre me han gustado las distancias largas, donde compiten triatletas más diésel, de larga duración», afirma Castro. Admite que quizás su asignatura pendiente puede ser la falta de experiencia, el no haber afrontado antes la rutina de tener que alimentarse y hacer la digestión en plena carrera. A partir de septiembre volverá a disputar competiciones del calendario internacional de la distancia olímpica. Sus citas probables serán Hamburgo y Madrid en septiembre, Cancún en octubre, Río de Janeiro en noviembre... Pruebas que le permitirán acumular puntos en el ránking internacional. Porque Castro piensa que puede compatibilizar las dos distancias. Sin ir más lejos, el próximo sábado estará en el Triatlón de Ferrol, de distancia esprint. Será como un aperitivo antes de viajar a Suecia.