Tras fichar al seleccionador y a Javi Rodríguez, está a punto de contratar al barcelonista Alzamora, y ahora se fija en el capitán de Lituania Stombergas
21 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Se han acabado las medias tintas en el Breogán. Desde que Jesús Lence tomó las riendas del club lucense, éste ha roto con la moderación y se ha lanzado hacia el discurso más ampuloso en sus casi cuarenta años de historia. «Sólo me sirve entrar en la Copa y el play off », repite el empresario gallego. Sus gestos, desde luego, no han pasado inadvertidos entre la afición; antes al contrario, han encontrado resonancia a nivel nacional y hasta europeo. La contratación del seleccionador nacional, Moncho López, que renunció a los Juegos Olímpicos al cruzarse por medio el interés del Leche Río, fue la primera gestión que puso sobre la pista lucense a medio país. «Es mi hombre», repitió Lence pese a que, ante las lógicas reticencias de López, en un principio se vio obligado a negociar con el técnico del Fuenlabrada, Óscar Quintana. En busca del seleccionador López llegó a Lugo con la misión de modelar el rostro del lujoso proyecto. Lence prometió que el presupuesto no se iba a resentir, pese a los seiscientos mil euros menos que se van a dejar de ingresar desde la ACB por el reparto televisivo. El preparador ferrolano se rodeó de un equipo de confianza, con su antiguo ayudante en Gijón (Moncho Fernández) y un técnico de confianza que accedió al Centro Siglo XXI tras su marcha (Chete Pazo). Después reclutó al base Javi Rodríguez, una apuesta personal ya desde los tiempos de Gijón y lanzó su mayor órdago: Fran Vázquez. Si hay alguien sobre la tierra capaz de arrancar a Fran Vázquez -el hombre de moda tras convertirse en el mejor jugador de los cuartos de final de la Liga ACB- de las garras del Unicaja, ése es Moncho López. Pero el club malagueño no está dispuesto a desprenderse de un diamante en bruto. «Hay serias opciones de que recuperemos a Fran este año, pero en el remoto caso de que no lo hagamos, jugará en Gran Canaria», expone en tono serio el director deportivo de la entidad costasoleña, Juanma Rodríguez. «Me halaga el interés del Breogán, pero me debo a otros colores», se sinceró el pívot nacido en Chantada, quien en un gesto que le honra destacó que tiene una deuda moral con Pedro Martínez, técnico del Auna, por confiar en él este año y que en el caso de no encajar en la plantilla del Unicaja tendría que seguir vistiendo los colores del Auna. En esa desenfrenada carrera hacia la gloria, el siguiente paso entrañaba no menos dificultades: había que arrebatar un jugador de futuro al mismísimo Barcelona, el tricampeón del año pasado. Alzamora, cedido esta campaña al Joventut, se siente atraído por la propuesta lucense. «Sé que el propio entrenador ha pedido mi fichaje y ese es un factor determinante», descubrió recientemente. «Las conversaciones están muy avanzadas -admitió ayer Moncho López-. Alzamora puede ser uno de nuestros pívots titulares. Al igual que Felipe Reyes, Kornegay, Bueno y el propio Fran Vázquez, tiene unas cualidades físicas, técnicas e intelectuales que le hacen estar capacitado para ser importante en un equipo de la ACB». Toda esta estrategia iba encaminada a un mismo punto: López se plantea pasar de tener dos extranjeros por dentro a contar con un pívot nacional solvente y ocupar una plaza de las plazas de extracomunitarios a un hombre exterior. Y ahí es donde llega la siguiente pieza del lujoso puzzle. El mercado lituano siempre ha sido del gusto del Breogán, que tuvo en cartera al escolta Rimantas Kaukenas, actualmente en la liga alemana. Tras disputar la final del Eurobasket contra Lituania, López siempre habló maravillas de Stombergas. Desde Internet ayer se apuntaba que el jugador quiere volver a la ACB. El crack lituano juega actualmente la final de la Liga rusa. «Su nombre ha salido como un posible interés, nada más», dijo su agente.