El Breogán sigue en apuros

Alfonso Herrán LUGO

DEPORTES

Tuvo al Unicaja contra las cuerdas durante prácticamente todo el encuentro, pero acabó descontrolado por el arbitraje

11 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

No podría resumirse en un montón de líneas todo lo que ofreció ayer el Universitario; ni siquiera las imágenes o las palabras que lanzaban al aire las emisoras ayer en Lugo acertaron a pintar el cuadro que representó el marco del Pazo. Básicamente podría apuntarse que el baloncesto, como cualquier otro deporte, vive atrapado en las rachas y los estados de ánimo, y que ayer se acomodó en esas dinámicas: derrota para el que está en crisis y victoria para el que marcha embalado. El gran juego del Breogán debió sentirse incomprendido, porque nadie, excepto algunas palmas de la afición al final, se acordó de esa mejoría; el choque de ayer ante el Unicaja comenzó desde el segundo cuarto a familiarizarse con una enfermedad cuyo verdadero nombre es desconcierto. En un momento dado, por elementos externos, una sombra se agarró a la cara de un buen partido y ahí la llevo hasta el bocinazo final. El Leche Río salió entre las junturas del parquet, de las profundidades de su juego gris, como un topo azulado para desarrollar un baloncesto de garra, el de los buenos momentos. Viendo lo que ayer puso sobre la madera los lucenses todos se cuestionan ¿por qué? ¿porqué el equipo no ha salido con ese entusiasmo el resto de la segunda vuelta? Los locales dominaron los tres primeros cuartos. Pero en el definitivo. La zona press 1-3-1 ordenada por el engominado Scariolo sí creó desconcierto en las filas gallegas, que acabaron desuniéndose por el pésimo arbitraje de Arteaga. Una técnica a Sevilla, miembro del banquillo, disparó los ánimos.