Ronaldinho, autor de un gol, fue expulsado en el segundo tiempo
10 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El Barça recuperó la buena racha de la segunda vuelta tras sumar una nueva victoria como visitante, la sexta consecutiva, en terreno del Valladolid (1-3). Los azulgrana sufrieron en la segunda mitad por culpa de la absurda expulsión de Ronaldinho después de consumar una buena primera parte a pesar de las numerosas bajas que tenía en defensa. Poco tiempo tuvo el Valladolid para comprobar si el reajuste que Rijkaard tuvo que darle a la retaguardia era el adecuado. Reiziger aprovechó una entrada pasada de revoluciones de Torres Gómez para profundizar por la banda izquierda y servirle la pelota en bandeja a Saviola. El argentino culminó la galopada de su compañero con un suave toque que vestía el partido de color azulgrana. El Barça campaba a sus anchas por Zorrilla dominando con extrema facilidad el esférico. Un control al que le faltaba una buena dosis de profundidad para acercase con peligro a la meta de Bizarri. Mientras Rijkaard sorprendía con la sustitución de Luis Enrique por Luis García, el Valladolid ajustaba sus líneas. Fernando Vázquez realineaba a sus jugadores cerrando los espacios para que su rival tuviera más dificultades para combinar. Gracias a ese retoque, los locales experimentaron una franca mejoría que Ricchetti echó por tierra al enviar a las nubes una asistencia de gol de Sales. Saviola y Ronaldinho El crecimiento vallisoletano despertó la capacidad ofensiva de los azulgrana. El Barça se sentía dominador del partido y decidió apretar el acelerador para evitarse más problemas. Motta fabricaba un pase en profundidad para Saviola que, con una buena dosis de paciencia, esperó la llegada de Ronaldinho, que con su pierna derecha aumentaba la distancia en el marcador. Sin excesivas estridencias, el Barça había encauzado la victoria. Limitándose a tener la posesión del esférico, con un Xavi inmenso, y a la buena dosis organizativa, los azulgrana dominaban con facilidad. Fernando Vázquez dejó el doble pivote y colocó una línea defensiva con tres centrales. La medida tampoco aportó nada nuevo a los locales. Tuvo que ser Ronaldinho el que contribuyera al crecimiento del Valladolid. El brasileño enfiló el camino de los vestuarios por lanzar antes de tiempo una falta y por quitarle la pelota con la cabeza a Bizarri cuando el portero iba a sacar de puerta. La expulsión desenterró el hacha de guerra vallisoletana. Óscar reducía distancias con un potente cabezazo. El empuje local terminó con la entrada de Iniesta. El canterano rentabilizó su vuelta a los terrenos de juego culminando una asistencia de Luis Enrique. El tanto, a seis minutos del final, cerró cualquier intentona local por alcanzar el empate.