Miguel Ángel Jiménez ya es fijo en la Ryder y lidera la Orden de Mérito europea, pero una descalificación por mover milímetos su bola en Qatar le apartó del Masters
05 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Una polémica decisión de los jueces en el Masters de Qatar deja Augusta sin uno de los jugadores más en forma del mundo. La descalificación en Doha hace un mes impidió que Miguel Ángel Jiménez se ganase la invitación como uno de los cincuenta primeros del mundo al cierre del plazo marcado por el primer grande del año. Si el jugador de Churriana ya progresaba lanzado entonces, ahora, tras su triunfo en el Open del Algarve, no hay quien le haga sombra. Al menos en Europa, donde lidera la lista de la Orden de Mérito y es uno de los dos jugadores ya virtualmente clasificados para la Ryder Cup. «¿Quién dijo que la vida empieza a los 40 años? No se equivocó. ¡40 tacos y aquí estoy, contentísimo!», proclamó tras ganar en Portugal, a punto de saborear un bocadillo de jamón y queso, patatas fritas y una cerveza sin alcohol. El andaluz falló en su primera gran meta del año, jugar el Masters. Un corriente resultado en Qatar le daría el billete para Augusta como uno de los cincuenta primeros de la lista mundial. Pero justo antes de iniciar su último recorrido en Doha, los jueces le descalificaron. Tras revisar un vídeo, apreciaron un movimiento «milimétrico» de su bola tras realizar un swing de prácticas en el tee del hoyo 12, que no reflejó con dos golpes más en su tarjeta de 71. En aquel momento, Jiménez entendía que la bola, tras el desplazamiento imperceptible, había vuelto al lugar inicial, por lo que no conllevaba penalización. Así se lo avisó a sus compañeros de partido, el inglés Brian Davis y el sueco Peter Hedblom, quienes le respaldaron. A Montgomerie, sí El consiguiente recurso no sirvió de nada. En el año 2000, un jugador con el peso del escocés Colin Montgomerie sí logró revertir su situación tras un movimiento de la bola más notorio. La ausencia de Jiménez en el Masters, donde brillarán la mayoría de los mejores del planeta y gran parte de los mitos del golf, contribuye a forjar su fama como el mejor jugador desconocido del mundo. El título se lo ganó en dos temporadas extraordinarias entre los años 1999 y 2000, cuando fue campeón del Volvo Masters, segundo en el US Open y en el Mundial American Express, décimo en el Campeonato de la PGA y vencedor de otros dos títulos. Después, entró en crisis, aunque fue tercero en el Open Británico del 2001. Su bajón llegó desde que probó en la PGA, donde no era feliz un jugador especial, que prefiere la rutina de su vida en Churriana al estrés del calendario en EE.UU. En cuanto dejó Estados Unidos, Jiménez volvió a disfrutar de la vida y del golf, si es que para él lo primero no conlleva lo segundo, y se reencontró con su mejor juego. En octubre ganó el Mallorca Classic, en febrero el Jonnie Walker Classic y el domingo el Open del Algarve. Estos dos últimos títulos, para un total de nueve en su carrera, le convierten en el único jugador que suma un par de éxitos este año en el circuito europeo. Tan fuerte se ve que no tiene reparos en proclamar con naturalidad que aspira a «ganar la Orden de Mérito europea», que ya lidera, y disfrutar en la Ryder Cup, para la que ya está virtualmente clasificado: «Las sensaciones que se tienen en la Ryder son estupendas. Es diferente, especial, y me encantará estar allí. El ambiente que se vive en los vestuarios te pone la piel de gallina». Jiménez tiene casi asegurada su presencia en el duelo contra Estados Unidos. Porque estará entre los cinco primeros europeos tanto del circuito del Viejo Continente, como de la clasificación mundial cuando el próximo 29 de agosto se cierren los diez puestos para la cita de Oakland Hills. El capitán, Bernhard Langer, escogerá a los otros dos jugadores.