Fernando Vázquez cree que no le cae bien a los árbitros

La Voz AGENCIAS | REDACCIÓN

DEPORTES

Suma cinco partidos de suspensión tras recibir cinco amarillas y dos rojas

17 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

El entrenador del Real Valladolid, sancionado con dos encuentros de suspensión por el Comité de Competición tras su expulsión ante el Sevilla el pasado domingo, afirma que no gusta mucho a los árbitros, porque su comportamiento, dice, «no es tan grave para que me expulsen». Fernando Vázquez explica que algo está mal en el fútbol si merece ese castigo por, explicó, «llamar la atención del árbitro» y manifiesta que, aunque deportivamente no le preocupa mucho, «parece que cualquier protesta que hago merece una sanción y yo nunca insulté a un árbitro», asegura. El técnico hace hincapié en el trato que le brindan los colegiados y se pregunta las razones por las que éstos le miran en los partidos. El de Castrofeito denuncia públicamente lo que denomina como una obsesión hacia su persona. Así, Vázquez recuerda que durante su etapa en el Rayo Vallecano le expulsaron -apunta- «por sacarme la chaqueta y lanzarla al suelo. ¿Es justo?», se pregunta. Vázquez asegura que ya se había planteado «no hacer nada» durante los partidos, pero que le resulta difícil contenerse cuando llega el momento. En el caso concreto de su última expulsión, el pasado domingo ante el Sevilla, reconoce que esperaba la tarjeta amarilla, pero en ningún caso la cartulina roja. «No protesté, sino que le llamé la atención y, por tanto, no es proporcional el castigo». Lo cierto es que con los dos partidos que se avecinan, el preparador gallego se habrá perdido hasta cinco partidos de Liga durante esta temporada, una cifra que no superan ni los defensas más duros del campeonato. Fernando Vázquez ya cumplió su primer ciclo de cinco amarillas recibidas en la jornada del pasado 8 de febrero. Además, fue expulsado en otra ocasión, ante el Osasuna, el pasado 8 de noviembre, tras lo que también cumplió dos encuentros de suspensión. El entrenador gallego asume sus errores a la hora de ser expulsado y paga de su propio bolsillo las multas que acarrean todas sus sanciones: 600 euros por roja y 90 por amarilla. La cifra desembolsada hasta ahora por el entrenador del Valladolid asciende a 1.740 euros, contando su último suceso.