El Compostela tendrá que modificar su defensa si se confirma que el central Chema recibió en la Ciudad Deportiva la quinta tarjeta amarilla. El futbolista fue testigo directo del penalti que señaló el trencilla en contra del conjunto santiagués. La acción que rompió el partido fue provocada por el centrocampista Fidalgo al entregarle en una zona peligrosa el balón al madridista Jordi, cuando su intención era combinar con Fernando. Jordi lanzó en profundidad a Jurado y en la disputa con Manuel Castiñeiras el jugador blanco se fue al suelo. «Me da la impresión de que no fue penalti», cuenta el capitán Chema, a pocos centímetros de la jugada. Recuerda que fue «una disputa entre dos jugadores y señalar falta es muy riguroso». Dice Chema que «se puede pitar», porque así lo hizo el árbitro, pero entiende que «si no lo hubiese pitado, no hubiese pasado nada». También se queja el central de la expulsión de Gelo: «Se puede mostrar la tarjeta roja, pero fue demasiado rigurosa y más para la altura de partido en que estábamos». Actuación muy casera Para el capitán, la actuación del colegiado Jiménez Moreno fue determinante: «El segundo gol del Real Madrid B fue en claro fuera de juego. Pero cuando juegas en la Ciudad Deportiva o en el Bernabéu, o eres muy superior al Real Madrid o a la larga sueles perder, pues los árbitros están muy presionados». Las decisiones del trencilla acabaron con la resistencia del Compos: «Nos perjudicó el árbitro al dejarnos con diez, después de empezar muy bien el partido. Mediada la segunda parte ya estábamos un poco desfondados al jugar con uno menos y eso nos pasó factura». Para el zaguero central fueron «decisiones muy rigurosas». Chema incide más en la figura del árbitro y recalca que «ya no sólo en este partido, sino en todos los que vienes a jugar aquí, tienes claro que puede pasar esto porque los árbitros se sienten muy condicionados por el nombre del Real Madrid. No hubo decisiones extraordinarias, pero la roja de Gelo es un poco abusiva y en la jugada del penalti no pasaría nada si no lo pita. Todo esto marca el desarrollo final del choque». Lucas metió el equipo atrás, sin permitir la salida de sus futbolistas hacia el campo rival. El planteamiento apenas posibilitó que los compostelanistas pudiesen crear peligro. Chema reconoce que el Compostela no hizo nada del otro mundo en ataque, pero a pesar de todo puntualiza lo siguiente: «Nosotros nos hicimos mucho por ganar, pero tampoco hicimos mucho por perder». Pasó factura El defensa entiende que «hubiese sido muy complicado aguantar el cero a cero con once jugadores, porque físicamente pasa factura», pero admite que «podía pasar cualquier cosa y ahora por la decisión arbitral ya no se podrá saber». Lo que sí tiene claro el central Chema es que el Compostela estaba defendiendo «casi perfecto» hasta la expulsión. Recuerda: «En la segunda parte salimos con un poco de dudas, porque aunque defendiésemos bien atrás no podíamos presionar la salida del balón como al principio. Por eso llegaban balones más claros arriba y nos creaban más dificultades. A pesar de todo, no tuvieron más ocasiones, aunque sí más llegadas».