Jugando al fútbol y mereciéndose un lugar en el Olimpo, el Celta perdió en Amsterdam al puro estilo vigués. El Ajax y su público terminaron pidiendo la hora ante un vendaval celeste que no obtuvo recompensa. Un penoso árbitro, el gafe celeste e Ibrahimovic tuvieron la culpa. En el Arena se había preparado un concierto. Quedaba por saber quién iba a interpretar mejor la partitura futbolística que acompañase a las 50.000 gargantas presentes. Ambos entrenadores dispusieron un partido en el que no cabían corsés, pero entre los jugadores se notaba respeto. Lo fueron perdiendo poco a poco. Primero lo hizo el Ajax con un remate de Ibrahimovic. Luego le respondió el Celta con una gran jugada de Milosevic que concluyó en un disparo desviado de Luccin y un cabezazo de Cáceres que detuvo Lobont. Los celestes se encontraban cómodos y en nada recordaban al patetismo que días atrás habían mostrado ante el Madrid. El punto álgido lo pusieron primero Sylvinho con una excelente acción personal y luego un desvío casual de Ibrahimovic a un lanzamiento de Pienaar. Los vigueses tenían el control y sólo les faltaba creérselo. Esto empezó a suceder. Dos oportunidades de Juanfran que pudieron concluir en gol ejemplificaban lo que estaba sucediendo, con ¡olés! de la afición celeste que irritaban al distinguido público local. Este sentimiento de ofensa coincidió con la lesión de la estrella holandesa Van der Vaart. Sin su presencia en ataque y con la baja de Escudé al Ajax le faltaba precisión en ataque y defensa. Los vigueses no aprovecharon esta fase y antes del descanso a punto estuvo de marcarles Sonck. Ahí empezaron los problemas celestes. El árbitro Markus Merk obvia un penalti de Pasanen a Milosevic cuando estaba a un metro de la jugada. Con el enfado aún encima, Ibrahimovic se burla de la zaga céltica y logra marcar. El alarde de calidad de su mejor futbolista ponía al Celta por debajo. Lejos de amilanarse, el conjunto vigués se convirtió en osado. Para su desgracia el que no atendió a su descaro fue el alemán Merk que dejó otro claro penalti, esta vez sobre Jesuli, sin señalar. Su caserismo era indignante pero así funcionan los colegiados veteranos en Europa. Los célticos estaban heridos y el encuentro loco. Las ocasiones de empatar se sucedían con fútbol al primer toque. Berizzo, Milosevic... y el gol que no llegaba con el Ajax arrinconado. El técnico local decidió dar entrada a Yakubu en busca de acumular más recuperadores de balón, mientras Lotina se la jugaba con la inclusión de Catanha. El Celta se aferraba a su ilusión con coraje pero ya con menos cabeza. Le había sobrado calidad para merecerse un premio mayor, pero la justicia no estuvo de su lado. Cayó víctima de un alemán y un sueco. Sin sonrojarse pero enojado por su mal fario.