El Dépor exhibe una vez más su poderío en el Camp Nou

DEPORTES

Luque y Sergio marcaron los tantos de los blanquiazules frente al Barcelona

19 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Tres victorias en el Camp Nou en cuatro temporadas, cuando para conseguir la primera hubo que esperar casi un siglo..., algo quiere decir. La madurez adquirida en los últimos tiempos permitió al equipo de Javier Irureta tributar una maravillosa victoria a Manuel Ríos, seguidor del Deportivo, víctima de la violencia. Por él se guardó un minuto de silencio y para él encontraron los coruñeses la senda del gol en uno de los grandes escenarios de la Liga. El Barcelona creó problemas al Deportivo, que empezó muy atrás y con poca conexión con los de arriba. Más que la calidad de Ronaldinho, la velocidad de Luis García complicaba el trabajo defensivo a la zaga, especialmente cada vez que se agregaba Van Bronckhorst. García había sido infernal para el Dépor en el Vicente Calderón, cuando el año pasado militaba en el Atlético de Madrid. De manera que, de sorpresa, nada. Con Valerón muy tapado, Víctor y Luque adquirían protagonismo en las bandas, pero sus incursiones hacia el centro ahogaban a Pandiani. No tan rápido como Puyol, Walter estaba abocado a perder esa batalla desde el primer momento. Justo lo contrario que pasó con Luque. Gabri tendrá pesadillas con las arrancadas de Alberto, que encontraba en los vastos espacios del Camp Nou el apoyo del que se veía privado Pandiani. Control magistral, balón largo, y a correr. Gabri bastante tenía con intentar derribarlo, como hizo en un penalti clamoroso que se tragó el árbitro. Como el que le hicieron también a Víctor en un salto (empujón). Pero, en fin, pese al extraordinario esfuerzo que Luque realiza en cada partido para cambiar sus genes de cazagoles por los de extremo, la realidad pone las cosas en su sitio y demuestra enseguida que Capdevila está mejor dotado para centrar balones al área y que Alberto es realmente eficaz de delantero centro. Con las piezas en su sitio llegó ese gol psicológico que quería Irureta para presionar al Barça. Decía el técnico antes del partido que el Valencia había mostrado el camino para neutralizar al propietario del Camp Nou, y se puede decir que el Deportivo siguió ciertamente los pasos del conjunto levantino. Dos líneas muy juntas para esperar al rival, pocos espacios para los cuatro de arriba y, a partir de ahí, robos para buscar las contras, que funcionó poco, pero de forma muy eficaz. Había expectación por ver en acción a Ronaldinho. El brasileño es un preciosista, un futbolista espectacular. Un sombrero a Mauro, un caño en el rifle de Pandiani, un cambio de ritmo hasta la cocina del área... Cuando se adapte un poco mejor y sume a la pirueta esa dosis de eficacia que le falta todavía a su fútbol, será uno de los animadores de la Liga. Siempre y cuando no esté Mauro cerca. La magia la puso el del Dépor, que sacó al astro brasileño del campo tras el primer cuarto de hora. El partido de Mauro es para grabar en vídeo. Silva no tenía suficiente con Ronaldinho, de manera que repartió por el campo sus ayudas para convertir al Dépor en inexpugnable. Una tarea en la que tuvo mucho que ver Andrade, también sobresaliente. A Irureta le salen las cuentas. En siete jornadas, seis victorias y una derrota. Ahora, dos partidos seguidos en casa con la posibilidad de redondear la faena.