EL DETALLE
11 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.David Beckham no es perfecto. El jugador que convierte el lanzamiento de faltas en un arte falló ayer un penalti. Resbaló cuando golpeaba el balón y falló de un modo casi ridículo. Beckham desperdició la mejor ocasión de su equipo y los aficionados y jugadores rivales lo celebraron casi como si fuera un gol propio. El merengue puede sentirse afortunado por el hecho de que su error no haya incidido en la clasificación tal y como están los ánimos de los seguidores ingleses después de la amenaza de huelga de su combinado nacional.