ATÓNITO me quedé al escuchar por televisión que, entre las conclusiones de una investigación sobre el dolor de espalda, uno de los mayores factores de riesgo es la práctica del deporte de competición. No se pueden realizar afirmaciones supuestamente respaldadas por la ciencia, generalizando acerca del deporte de competición y señalándolo como perjudicial. Carece de rigurosidad un estudio que no analiza cada una de las modalidades y especialidades deportivas y la influencia que su práctica competitiva y de máximo rendimiento tiene en la generación del dolor de espalda; no provoca las mismas consecuencias el voleibol que la gimnasia rítmica, de la misma manera que también influye la realización de un calentamiento previo o un acondicionamiento físico que compense las posibles deficiencias de una actividad competitiva. Junto al deporte de competición, un colchón inadecuado, es el otro gran demonio mencionado que entendemos más culpable del dolor de espalda que la práctica de cualquier deporte de competición, sobre todo cuando no se hace referencia específica de la modalidad que se cuestiona, lo que arroja muchas dudas de la objetividad de la mentada investigación.