Argentina se indigna por el trato a sus estrellas

La Voz F. S. | REDACCIÓN

DEPORTES

Los diarios del país sudamericano critican con dureza que el Real Madrid y el Barcelona desprecien a sus jugadores y prefieran a Ronaldo o Ronaldinho para vender camisetas. «Barça y Real, dos grandes... vendedores de camisetas. Los catalanes decidieron prestar a Riquelme y al rato facturaban con la del brasileño Ronaldinho, el nuevo número 10. Los de Madrid, en tanto, rechazaron a Milito. ¿Por una lesión? Sí, claro, porque el brasileño Ronaldo está impecable». No es el comentario de un barra brava frustrado. Es la queja hecha letra en la primera página del diario deportivo Olé . Pero el texto se acompaña de un rótulo que imita al neón y que reza un despectivo «Tienda Los Gallegos». Es el sentir de Argentina, que ve que el fútbol español desprecia a Riquelme y a Milito y babea por estrellas de la elástica, astros de las tiendas deportivas, reyes del poliéster. Porque así se lo han tomado más allá del Atlántico. El Madrid rechaza a Milito por el estado de una de sus rodillas (la comparación con Ronaldo era inevitable). Dicen sus servicios médicos que sería un riesgo contratar al defensa por cuatro temporadas. El Barcelona compra a Ronaldinho y prescinde de Riquelme. Y la prensa argentina se rebela contra los dos clubes. En el rotativo La Nación aseguran que detrás de la negativa se esconde una «lucha de intereses en el club español» y se menciona que «la transferencia nunca entusiasmó a Florentino Pérez». Y todo esto, encuadrado en un apartado del periódico encabezado por un «Frustraciones argentinas en España». Clarín destaca la situación del jugador con un «A puro encierro en un hotel de Madrid» y señala que el club blanco le ha hecho pasar al central los peores días de su carrera deportiva. En la versión digital de la revista El Gráfico prefieren un juego de palabras para encuadrar sus quejas: «El Real Madrid y un merengue incomible». El lamento es que «nadie pensó en Milito» y la conclusión es que el episodio es «una muestra de que en la casa blanca también hay almas negras».