Mientras Deportivo y Bayern esperan mutuamente a que el oponente mueva ficha para dilucidar el traspaso de Roy Makaay, el delantero aguarda en Holanda noticias y un tercer equipo, el Betis, entra en juego.
15 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El conjunto que preside Manuel Ruiz de Lopera forma el tercer lado de un triángulo amoroso en el que gallegos y bávaros protagonizan las otras dos, con Roy Makaay, Diego Tristán y Elber como vértices del mismo. La delantera de estos tres clubes está pendiente de lo que suceda en las próximas horas en la negociación que mantienen coruñeses y alemanes. Si Roy Makaay es traspasado al Bayern, entonces Elber tendría carta libre para marcharse al Betis, con lo que Víctor Fernández ya contaría con el punta que buscaba. Pero en caso contrario, la cosa se complica. Si el holandés no se marcha a Alemania, entonces, el brasileño no podría incorporarse a la disciplina del Betis, con lo que Lopera no tendría en sus manos el fichaje estrella que aguarda la afición. En ese instante, el máximo mandatario bético estaría en disposición de hacer un esfuerzo económico para hacerse con los servicios de Diego Tristán. El algabeño se formó en las categorías inferiores del Real Betis y sería un golpe de efecto genial para un Lopera al que no le están saliendo las negociaciones que hasta el momento está llevando a cabo. En la acera de enfrente, el Sevilla parece decidido a aguar el verano a su rival y desde la directiva de Nervión son numerosas las picadas que están soltando en las últimas semanas a su vecino de ciudad. Por eso, donmanué empieza a estar nervioso y ya ha asegurado en círculos próximos que si no le sale lo de Elber, irá descaradamente a por Tristán. De momento, ha habido conversaciones. Una de las últimas, la pasada semana en la capital de España, en donde se vieron el vicepresidente bético, Ángel Martín, y el presidente blanquiazul. Según apuntan desde Sevilla, el Dépor podría haber pedido en esa reunión mil millones de pesetas y el traspaso de Juanito. Mientras, Lendoiro y Rumenigge parecen disputar una partida de Risk, en la que la estrategia prima por encima de cualquier buena caída de los dados.