Ganó en Morzine y se viste de amarillo once años después de su primer jersey oro.
12 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Las tradiciones son las tradiciones. Con el mes de julio llega el Tour. Con el Tour, llega la montaña. Y con la montaña, llega Richard Virenque. El ciclista del Quick Step venció en Morzine, y no es la primera vez, para sumar su sexto triunfo en la ronda gala y vestirse de amarillo. Virenque, a los 33 años de edad, después de trece temporadas como profesional y de soportar la tormenta de aquel Festina asediado por el dopaje, resucita una vez más gracias al aire de la montaña. Francia recupera a un ídolo. Y el Tour pierde a dos favoritos: Simoni y Botero. Virenque ganó a lo grande, después de 189,5 kilómetros de escapada, primero en compañía de otros corredores, y luego, desde el puerto de la Ramaz, en solitario. El corredor galo recupera el jersey oro once años después de la primera vez que pudo lucirlo. El escalador, que colecciona maillots de puntos, no probaba las mieles del liderato desde 1992. Después logró el tercer puesto en la general en 1996 y la segunda plaza en 1997, pero sin el amarillo. «Este triunfo ha sido algo mágico. Mi equipo ha trabajado mucho en el puerto de la Ramaz, que ha sido donde yo he atacado. Mi objetivo era ganar una etapa y el maillot de la montaña. No pensaba vestirme de amarillo», reconoció el ganador al que esperaban en Morzine su mujer, Stefanie, y sus dos hijos, Dario y Clara. Ellos han sido su apoyo en los últimos años, desde el asunto Festina, en 1998. Porque Virenque es de los pocos corredores que sufrieron las consecuencias de todo aquel episodio que todavía sigue en activo: la detención por parte de la policía belga de un coche del equipo lleno de EPO y de hormona de crecimiento. Después, Virenque, un apestado para el ciclismo francés, volvió a la competición, pero en el Polti italiano. Ganó una etapa del Giro y otra del Tour, ambas con los italianos, y cuando creía que su carrera estaba lanzada, la Federación Suiza, en la que estaba afiliado, le sancionó con nueve meses. A partir de ese momento, su vida cambió. Dejó de ser una estrella. Para que le dejasen en paz en su propio país, además de tener que irse a vivir a Suiza, Virenque tuvo que confesar ante el juez que se dopaba. Eso destruía su imagen, pero le salvaba de la cárcel. Patrick Levefre, su actual director deportivo, le dio la oportunidad de seguir corriendo. Y Virenque le ha regalado la victoria Morzine. No era sencillo. Los Alpes ayer se cobraron sus primeras víctimas entre los favoritos. Gilberto Simoni y Santiago Botero decían adiós a sus posibilidades de podio en este Tour. El puerto de la Ramaz se les atragantó. Ambos perdieron más de seis minutos con respecto a Lance Armstrong, que sigue siendo segundo. También lo pasaron mal Stefano Garzelli o David Millar, que sin embargo fueron capaces de entrar con el grupo de los favoritos, comandado por el US Postal y en el que también se encontraban Beloki y Ullrich. Ahora la parte alta de la general está tomada por los españoles. Y el gallego Marcos Serrano es undécimo. Todos bien colocados, a la espera del Alpe D?Huez.