Irureta se convierte en rey del derbi, con doce encuentros

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade A CORUÑA

DEPORTES

Afirma que la peculiaridad del clásico gallego es su alto nivel

21 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El de pasado mañana será el duodécimo derbi para Javier Irureta, que se ha convertido ya en el rey del clásico gallego por excelencia. Jabo está por encima ahora de cualquier otro entrenador en cuanto a conocimiento de los Celta-Dépor y Dépor-Celta en Primera División. En realidad, Irureta se convirtió en el entrenador con más experiencia en el derbi gallego de Primera División durante el partido de la primera vuelta, el undécimo en su carrera. Superó entonces a Arsenio Iglesias, que suma diez, y al céltico Ricardo Zamora, que tiene seis a sus espaldas. Pero dos de los derbis del técnico de Irún fueron como entrenador del Celta. Por tanto, no alcanzaba todavía a Arsenio como máximo gurú del Deportivo. Con el clásico del sábado, Jabo sumará doce clásicos, diez de ellos al frente del Dépor, los mismos que Arsenio Iglesias desde el banquillo coruñés. Ya es el número uno en todos los sentidos. Y los datos de los partidos jugados avalan una vez más a Irureta. Al margen de que fuese entrenador de uno u otro equipo, ha ganado seis de los once encuentros. Empató tres y perdió únicamente dos. ¿Pero se vive igual un derbi en el banquillo desde la perspectiva del Celta que desde la del Deportivo? El técnico vasco sostiene que «no hay grandes diferencias. Me parece _añade_ que la rivalidad es muy similar, aunque hablo por lo que conozco. Es decir, sólo desde mi perspectiva de entrenador». A lo largo de su ya dilatada carrera como técnico, Irureta ha saboreado otros dos clásicos. El de Asturias, con los siempre apasionados Oviedo-Sporting, y el de su tierra, entre la Real Sociedad y el Athletic. «Me parece que en ese caso sí hay diferencia _explica_. Las aficiones de Bilbao y San Sebastián muestran también una gran rivalidad, incluso como ciudades. Pero en mi tierra, hay también cierta conciliación por eso de que, al final, se trata de dos equipos vascos». La peculiaridad más destacada de los Dépor-Celta, bajo su punto de vista, es su trascendencia. «Cuando viví los otros derbis, los equipos no se jugaban lo que se están jugando estos años Deportivo y Celta», afirma. Para Irureta, los clásicos son siempre citas especiales y de difícil pronóstico, porque «la historia pasa a tener un papel especial en esos partidos de gran rivalidad entre las ciudades», y en los que los aficionados «vierten» otros contenidos sobre el fútbol, más allá de los meramente deportivos.