Quizás porque el miedo es libre, quizás porque a medida que avanza el campeonato la presión crece en progresión geométrica, quizás porque el viento no permitía alardes, o quién sabe por qué. Lo cierto es que, durante los primeros cuarenta minutos de ¿juego?, Badajoz y Compostela ofrecieron en el Nuevo Vivero un partido feo y tedioso, escaso de mordiente y sobrado de imprecisiones.
El técnico local, Miguel Ángel López, planteó un falso 4-4-2 ya que cuando él Compos tenía el esférico Mantecón se retrasaba hasta casi convertirse en un tercer central. Y lo mismo hacía Zé To, en su caso para reforzar la línea media.Durante la primera media hora, el Badajoz manejó mejor el encuentro. Tuvo el dominio del balón y siempre trató de incorporarse por las bandas. Pero apenas creó peligro, salvo en un buen centro de Joyce Moreno (Pinillos se anticipó a Rodri) y en un par de disparos lejanos, uno inocente y otro, de Mantecón, que atajó Tito con apuros en dos tiempos.
Sentirse cómodo
El Compos parecía sentirse cómodo esperando a su rival. Buscaba los pases largos hacia los puntas con más deseo que acierto, apenas exploraba las bandas y ni siquiera estaba listo a la hora de salir al contragolpe. Tardó cuarenta minutos en realizar su primer lanzamiento a gol, en un testarazo poco afortunado de Corredoira.
Pero a partir de ahí fue un pequeño ciclón. Trenzó otras tres llegadas meritorias y, en la última, Pinillos dibujó una diagonal desde el vértice derecho del área grande. Maikel rompió el fuera de juego, le ganó la espalda a los centrales, anestesió el balón con el pecho y, solo ante Poli, soltó un latigazo al fondo de la red.
Con más ímpetu
Tras el descanso, al viento se sumó una lluvia persistente. El Badajoz salió con más ímpetu y su entrenador tardó poco en hacer los cambios para ir engranando más marchas.
A la hora de juego, Zafra tuvo el empate pero su lanzamiento salió fuera. Acto seguido, Sequeiros envió un balón al palo (no vio a Maikel, que esperaba el pase).El Badajoz se estaba haciendo con los mandos en el centro del campo. Entre Sequeiros-Maikel y el resto de compañeros había demasiada distancia, demasiados espacios para el rival. Y Duque optó por poblar un poco más la línea media, dando entrada a Aguado en lugar de Sequeiros. El Compos aguantaba con oficio los arreones locales, encontraba más pasillos para salir al contragolpe, pero le faltaba contundencia.Tuvo Juanito el segundo gol en el minuto 67, pero pecó de medroso. En el 71, otra buena interpretación de cómo evitar el fuera de juego resultó letal para el Badajoz. De nuevo una diagonal de Pinillos, hacia el segundo palo. La zaga pacense se queda quieta, tanto que Vojvoda tiene tiempo de cabecear hacia atrás para que Maikel, otra vez solo, engatille el balón según baja, sin misericordia para Poli.Con la presencia de Aguado y la llegada del segundo tanto el Compostela se adueñó del balón y del partido. Supo jugar con el marcador para no pasar apuros, salvo en las acciones a balón parado y en un chut de Zé To en el tiempo añadido. Siempre pareció más cerca el tercer gol visitante que el tanto del Badajoz.
Júbilo en la expedición
Al final, júbilo en la expedición santiaguesa. El Badajoz, un rival directo, queda muy tocado. La distancia con el descenso crece hasta los cinco puntos.
Y el equipo santiagués sigue dando ejemplos de dignidad. Incluso, en Badajoz ganó como si estuviese peleando por ascender, sin jugar bien, golpeando cuando tuvo que hacerlo.