La prueba arranca hoy con la disputa de la Milán-San Remo
21 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La Copa del Mundo 2003 arranca hoy con la disputa de la clásica Milán-San Remo. Es la primera de las diez pruebas puntuables para la gran competición que se disputa a lo largo del año en siete países europeos. Óscar Freire, el cántabro que milita en el Rabobank, tomará la salida con la mirada puesta en la victoria. Habrá de medirse a los mejores velocistas del momento, incluido Mario Cipollini, pero cabe recordar que Freire se impuso recientemente al transalpino en la última etapa de la Tirreno-Adriático. En todo caso, las pruebas clásicas siguen siendo la asignatura pendiente del ciclismo español, de corte meramente tradicional y cerrado a las grandes vueltas como Giro de Italia, Tour de Francia y Vuelta a España. Esta vez la historia puede cambiar gracias a la participación de Óscar Freire, dos veces campeón del mundo, e Igor Astarloa, que cuentan con muchas posibilidades. Esta edición de la Copa del Mundo promete, cuando menos, lucha por parte de los españoles, ya que a los dos corredores nombrados se unen otros, como Flecha, Horrillo o Etxebarría, aunque sin duda es Óscar Freire la gran baza para las alegrías hispanas. El maillot arco iris es el objeto más codiciado por los velocistas italianos, holandeses o franceses, pero si ya hubo dos ocasiones en que Freire pudo lucirlo entre el pelotón internacional, esta edición parece ser la más idónea. Apoyo y opciones La carrera, además, ofrece el morbo por el enfrentamiento entre el ciclista español y el laureado e idolatrado italiano Mario Cipollini, vencedor el año pasado. También por una vuelta al recorrido tradicional, con el Turchino por medio y con las ascensiones a La Cipressa y al Poggio, que pueden evitar la llegada al esprint. Óscar Freire llega a esta edición de la Copa del Mundo con mucho apoyo y opciones, ya que abandonó el libertino Mapei por un equipo más disciplinado como es el Rabobank, que sin duda arropará al corredor de Cantabria en su objetivo de volver a conquistar el preciado maillot multicolor, empezando por ayudarle a ganar en Italia. Desde que Freire se hiciera con su primer mundial en el año 1999, las clásicas han sido su gran obsesión. La Milán-San Remo puede ser una oportunidad inigualable. Está claro que el corredor cántabror no debe precipitarse, algo de lo que es consciente gracias a su gran experiencia acumulada en estos últimos años. Freire puede vencer de nuevo a Cipollini, como acaba de hacerlo en la Tirreno-Adriático, por lo que la lucha entre ambos puede provocar chispas en la línea de meta si antes no se aprovechan de la puga Di Luca o Bettini. Ojo a las caídas, tan numerosas en las pasadas ediciones de esta carrera. Lo importante es llegar frescos al final de los 294 kilómetros del largo recorrido.