El Racing se desliza hacia el abismo con otra derrota

La Voz

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Uche adelantó a los ferrolanos en el primer minuto tras una pifia de Pindado El equipo «verde» desperdició su ventaja en un pobre partido ante el Getafe

02 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Derechito a su infierno. Así va el Racing, deslizándose por una crisis que le acerca sin remedio a la Segunda División B. Sus 7 puntos de los últimos 39 en juego hablan por sí solos. Pero también lo hacen jugadas como las que ayer le costaron los goles a un equipo que aúna ingenuidad en defensa y docilidad en ataque. La desoladora situación del grupo de Luis César, que fue incapaz de derrotar en las últimas semanas al proletariado de la categoría (Compos, Oviedo y Getafe), se agrava con la inminente visita del Zaragoza. ¿Alguien se atreve a apostar por un triunfo verde? En Getafe madrugaron todos menos el fútbol. Porque el primer gol llegó antes que las ocasiones. El milagro lo obró Pindado en un detalle generosísimo con Uche, cuyo centro acabó en gol para permitir que el Racing negociase una ventaja. Lo nunca visto, como el posible final de la crisis. Entonces, por falta de costumbre o porque nunca supo, el equipo de Luis César fue incapaz de gobernar el juego con el resultado a favor. Ni siquiera con el ligerísimo cambio de aspecto que pareció tener el equipo verde, con Ángel Cuéllar escorado a la izquierda como quinto medio. La variante, además, duró poco tiempo, pero el suficiente para ver que no funciona. Sólo Toril ponía algo de criterio en un centro del campo por el que pasaron muchos balones pero donde se aprovecharon pocos. Por no poder, el Racing ni siquiera comprobó si a Pindado le afectaba la bronca que le caía cada vez que el balón se acercaba tímida, muy tímidamente, a su portería. Pasó más de media hora hasta que Manel sirvió a Cuéllar un buen balón que Pindado sí supo despejar. El aviso despertó al Getafe, y el Racing ya alternó la falta de ideas en ataque y las dudas en defensa. Con el balón rebotando aquí y allá la zaga resultó incapaz de impedir el gol de Rivas. Pero hubo más regalos. El siguiente lo aprovechó Míchel para plantarse solo ante Bello, quien aguantó para salvar el gol. El Racing sólo existía en jugadas a balón parado y en alguna acción aislada. Como la del minuto 41, cuando el árbitro invalidó un cabezazo de Ramis junto a Pindado que remató Uche a gol. Los problemas se multiplicaron con la llegada de Craioveanu. Su presencia dio algo más de empuje al Getafe, mientras que Luis César buscó la solución en David Pérez, Martínez y Alberto Méndez, quien había dicho sentirse con miedo para jugar tras superar un esguince de rodilla. Poco o nada cambió en el juego, pero sí en el marcador por, otra vez, errores propios. Una falta de entendimiento entre Vosahlo e Iñigo terminó con un gol de Copito, que pasaba por allí y se llevó una tímida cesión del vasco a Bello. La descoordinación de la inédita zaga del coliseo Alfonso Pérez permitió otro tanto. Primero lo perdonaron entre Rubén Reyes y Jurado, y después lo anotó Craioveanu en plena prolongación, tras mantener un mano a mano frente a Bello Amigo.