Makaay marcó su decimosexto gol con un remate acrobático «Sólo quedo satisfecho cuando marco y gano», afirmó
16 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Makaay continúa con su marcha implacable hacia el pichichi. Y otro de sus clásicos goles. De esos remates que pasan ante los ojos de la grada como una exhalación y que dejan sobre el césped una certeza y una duda. La verdad innegable es que el balón entra en la portería rival. El gran enigma es: ¿cómo lo hace? Lo único apreciable sin remitirse es que el marcador ha cambiado. Por eso los goles de Roy necesitan una repetición que aclaren la jugada, que revelen la mecánica de su acrobático desvío, que desentrañen el don de anticiparse a la defensa. Más que una virtud, el delantero holandés considera que su labor desequilibrante un deber cumplido. «Estoy para hacer mi trabajo», señaló lacónicamente el deportivista tras firmar su tanto número dieciséis. El ariete blanquiazul marcó la diferencia en un encuentro nacido para el empate. «Estoy contento, porque yo sólo me quedo totalmente satisfecho cuando marco y gano», añadió. Makaay demuestra que su instinto es impermeable a las tormentas de vestuario y, después de una semana movidita, volvió a mojar. Otra muesca goleadora en esta Liga que mereció los los halagos de Javier Irureta en la rueda de prensa posterior al encuentro. Roy sabía que «era un partido complicado, pero había que ganar». Y él parece tener la receta para salir airoso de estos encuentros. El Deportivo le debe ya muchos puntos esta temporada.