El cuadro celeste ha tocado fondo justo cuando los rivales por la permanencia han iniciado su reacción. La desgana generalizada ha abocado al club al nerviosismo
10 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.En el peor momento ha decidido el Breogán ponerse triste. Tres derrotas consecutivas en el final de la primera vuelta y su prolongación en la segunda han dejado una produnda sensación de amargura, pero no por los tropiezos en sí (tau, Estudiantes y Unicaja son rivales poco propicios para heroicidades en este momento) sino por la imagen ofrecida. Las claves de esta caída son múltiples. 1Sin instinto de supervivencia y con egoísmo. No ha habido este año ni un partido en el que el Breogán exhibiera la mentalidad adecuada para remontarlo en cuanto se vio dominado en el marcador. Los jugadores carecen de instinto de superación y tienden al escaqueo en momentos críticos. Las soluciones personales son su gran lastre. 2 Fallan todas las líneas, además de la defensa. Y ahora, el ataque. El Breogán empezó mal la Liga, pero supo sobreponerse. Su perímetro le permitía salir a flote. Pero la línea exterior ha ido apagándose en los últimos tiempos. En defensa sigue siendo inconsistente y su ataque, que antes le salvaba, ya no es milagroso. 3 Rodríguez y Sanmartín se suman a Racca. Ya pocos confían en que Racca llegue a ser ese líder que necesita todo equipo que pretende ser grande. Para colmo de males, Sanmartín y Rodríguez han caído también en los brazos de la crisis. El base porriñés está obligado a quitarse el cartelito de jugador de primeras vueltas . 4 Los de abajo aprietan. Justo cuando Cáceres y Fórum Valladolid han empezado a reaccionar por abajo, el Breo se ha desplomado, como el Lleida. Mal asunto, porque sin aparentes objetivos, la amenza de la zona crítica está a la vuelta de la esquina.