Un día para la reconciliación

Paulo Alonso Lois
P. Alonso FERROL

DEPORTES

JOSÉ PARDO

Luis César espera apoyo del público que silbó ante el Murcia: «Si un hijo lo pasa mal, un padre elige ayudarle o humillarle»

07 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Vuelve a casa el Racing como alma descarriada. Tras nueve jornadas en las que le negó alegrías a su afición, Luis César quiere una segunda oportunidad. Los periodistas le preguntaron qué espera de los seguidores ante el Las Palmas. Y el entrenador arousano adaptó la parábola del hijo pródigo, con A Malata como hogar: «Si un hijo lo pasa mal, un padre puede aplicar dos terapias, o ayudarle y animarle para mejorar, o desprestigiarle, humillarle e insultarle». El caso es que, pese a su mala racha, el equipo verde había ido tirando al abrigo de sus seguidores, con más puntos que juego. Hasta que llegó el Murcia, marcó tres goles y se armó el belén. Después, cayeron otros cuatro en Tenerife, que podrían haber encendido al sector crítico cuando el equipo ya ocupa puestos de descenso. «Nos complicamos la vida. Creo que tenemos que estar al margen de todo. Los aficionados que pagamos -dijo en plural para remarcar su condición de abonado y accionista- podemos expresar nuestra opinión, pero cada uno elige la forma adecuada». Luis César quiere que la plantilla se aísle también de los «nueve capítulos de una novela de terror» que vivió en los últimos tiempos y «no piense en lo que pasará si pierde un partido». El entrenador del Racing baraja la posibilidad de mantener la misma defensa, «pero equilibrada y no rota en dos mitades, o retrasarla diez metros». Y confirmó que Toril tendrá un sitio en el banquillo, tras un par de meses de baja, y podría reaparecer en la segunda parte.