El Pontevedra saca partido a la recta final de sus choques

Tino Rascado PONTEVEDRA

DEPORTES

Los granates enmendaron sus resultados en los últimos instantes

03 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Las tres últimas victorias del Pontevedra han estado impregnadas por una aureola de fortuna que suele acompañar a los equipos capaces de concluir el largo camino de la Liga como campeones. Los nueve puntos cosechados ante el Universidad de Las Palmas, Corralejo y Alcorcón, valiosísimos para mantenerse en los puestos de promoción de ascenso, han necesitado de grandes dosis de suerte para concluir con ventaja en el marcador. Primero fue en el estadio canario Juan Guedes, donde el Universidad de Las Palmas dispuso de innumerables ocasiones para ganar el partido -Martín Ragg había sido el héroe granate- y a pesar de que se llegó al minuto 90 con el empate a cero inicial, Javi Rodríguez aún dispuso de tiempo para sorprender a la zaga insular con dos goles en el descuento que supusieron un auténtico mazazo para los universitarios. Frente al Corralejo, en Pasarón, Soria acertó a adornar su debut ante la parroquia granate con un gol en el primer minuto de juego que parecía iba a conducir al equipo de José Aurelio Gay a la goleada. Sin embargo, la falta de acierto en las pocas ocasiones que tuvo el Pontevedra en los 89 minutos restantes abocó el partido al típido desenlace de empate o derrota en alguna acción tonta. Ésta llegó en el minuto 92, es decir, en el tiempo de descuento. El canario Simón se revolvió en un palmo ante el exceso de confianza de la zaga local y el esférico salió rozando el poste izquierdo de la portería de Martín Ragg. La trilogía se completó anteayer en el Prado de Santo Domingo madrileño, donde el Pontevedra parecía haber tirado por la borda una victoria que parecía haber encarrilado tras el 1-2 logrado por Javi Rodríguez de penalti. Pero todavía quedaba mucho pescado por vender hasta el punto que a cuatro minutos del final los aficionados del Alcorcón ya daban por hecho el triunfo de su equipo tras dominar el marcador con un 3 a 2 que parecía definitivo. Santi Domínguez en el minuto 88 y Márquez en el 92 dejaban una vez más patente la importancia de estar aliado con la fortuna. La temporada pasada al Pontevedra se le acusó de contar con el beneplácito de los árbitros para jugar la fase de ascenso. Es de esperar que nadie le culpe ahora de su suerte.