El argentino antepone jugar a la inseguridad de su país
16 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La risa amplia como un abanico y peculiar de Eduardo Coudet, el Chacho, no volverá a asomar por Balaídos. Poco tiempo ha tenido para mostrarla, ya que cinco meses después de llegar cedido, el argentino rescindió ayer su contrato con el Celta y decidió regresar a su club de origen, el River Plate. No ha triunfado en el club vigués, probablemente por su escasa adaptación al fútbol español. Algo similar a lo que le puede ocurrir a otros compatriotas -Riquelme o Savilla- que llegaban precedidos de una gran aureola, y necesitan un periodo más o menos amplio para poder mostrar todo el fútbol que llevan dentro. Coudet era uno de los jugadores que marcaba las diferencias en River; ahora regresará al Monumental, el estadio del club argentino, por la puerta principal. Allí, por extraño que le parezca a una afición como la celeste, que apenas llegó a conectar con el centrocampista, es considerado un ídolo. La situación de inseguridad que se vivía en Argentina había sido el principal motivo por el que Coudet se decidió a incorporarse a la Liga española. Las cosas no han cambiado demasiado en su país y a su familia no le hace ninguna gracia regresar: «Sé que la situación no es la mejor en Argentina, pero es una decisión personal aunque mi familia no la comparte al cien por ciento», declaró ayer tras su último entrenamiento a las órdenes de Lotina.