El Celta pretende aguantar en el grupo de cabeza con una victoria frente al Real Madrid, que alineará esta noche en Balaídos a todas sus estrellas
10 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Llega a Balaídos el primer plato fuerte de la temporada, el actual campeón de Europa, de la Intercontinental, el equipo que aglutina a los jugadores más valiosos del mundo, a los reyes del universo balompédico. Es el tipo de platos que le encanta degustar al Celta, cansado de medirse en el estadio vigués a rivales que se instalan en torno a su portería. El Real Madrid vive del balón, disfruta cuando lo pasea por las cercanías del área rival, donde es capaz de sacar agua en medio del desierto. Esta virtud tiene su contraste en el sufrimiento cuando es el otro equipo el que alcanza su propia portería y ahí es donde los celestes le buscarán las cosquillas a los merengues. Del Bosque se trae a todas sus estrellas. No reserva a nadie. Tan sólo se dejó en la capital del estado español a Solari, por su inminente traspaso al Inter de Milán, y a Morientes, convaleciente de una lesión. Pero sobre el césped de Balaídos estarán de inicio los mismos que golearon hace una semana al actual campeón de Liga. Figo, Zidane, Raúl y Ronaldo juntos son una bomba. Diecinueve goles marcados en los cinco últimos partidos lo acreditan. El Celta debe defender como lo hace habitualmente, pero no es suficiente. Hay que tener más acierto que el rival en las ocasiones que se presenten. Aún permanece en la retina del celtismo el increíble error de Catanha en Riazor. Son fallos que ante conjunto de la categoría del Madrid se pagan caros. Miguel Ángel Lotina sabe como se le gana al Madrid. Lo consiguió el año pasado con el Osasuna. Aunque también el Celta ha sido recientemente la bestia negra de los blancos, hasta que el año pasado Raúl rompió la mala racha de su equipo en Balaídos. Es la primera vez en los últimos seis años que el equipo vigués no contará con la magia de Mostovoi. Es el momento de coger el testigo.