Un trallazo de Sergio da al Dépor un trabajado empate ante el Alicante -La eliminatoria de Copa del Rey se decidirá en el partido de vuelta, que se disputará en Riazor
08 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.¡Gracias, España! Un castañazo de Sergio desde 25 metros deja al Deportivo con un pie en los cuartos de final de la Copa. El portero del Alicante, el del nombre patrio, abrió las piernas para recibir la cornada del balón, y el toro se le metió en la portería. El fallo del meta mató al conjunto levantino e hizo bueno un resultado hasta entonces incómodo. Argibay, técnico local, dejó claras sus intenciones cuando decidió variar el esquema para alinear tres centrales. Pero contra sus planes de sequía, la lluvia puso el campo rápido y remojó cualquier idea conservadora, porque el balón, en la primera media hora, llegaba cerca de las áreas con más frecuencia de la que él deseaba. Y cuando no llegaba, para eso tiene Luque un cañón en la izquierda que le permite crear peligro sin entrar en zona de conflicto. El portero España, como quien espanta una mosca. Sin ortodoxia, pero con eficacia. Los levantinos cerraban filas y esperaban al Deportivo replegados, sin ocultar su intención de jugar agazapados para intentar el contraataque. Pero el mayor pecado del Alicante es que, dentro de su categoría, se trata de un equipo técnico, que busca el toque de balón y que está muy lejos del perfil rocoso y peleón de la Segunda B. Y esa innegable virtud se convierte en un problema para jugar contra el Deportivo, porque ése es precisamente el tipo de rival que va bien a los coruñeses. La movilidad en ataque de Luque y Tristán les permitía recibir juego entre líneas con bastante frecuencia. Eso sí, por el centro, porque las bandas estuvieron bien cerradas. A los diez minutos, el Deportivo se había dado cuenta del tipo de rival que tenía delante e, invitado por los de Argibay a jugar al fútbol, aplicó su mayor calidad para convertirse en dominador. Pese a la muralla, creó ocasiones, pero las falló. Después se encontró con un problema; con el paso de los minutos empezó a notar la inactividad de varios de sus jugadores en la retaguardia. Ellos lo habían avisado el día anterior. Acuña, Pablo Amo, Manuel Pablo o Dani Mallo no pueden rendir al máximo nivel después de haber calentado el banquillo media temporada. No se les debe culpar ni medir su actuación por el mismo rasero que los demás, porque, dentro de esa limitación, lo hicieron bastante bien, pero lo cierto es que el rival se aprovechó de la menor tensión de varios deportivistas para dar zarpazos esporádicos en medio del dominio coruñés. En uno de ellos llegó el gol de Morante, que cambió por completo el partido. A base de no jugar, Dani ha perdido colocación, pero también es cierto que sólo con minutos podrá recuperarla. De hecho estuvo mucho más entonado en la segunda mitad, con intervenciones brillantes y valor para jugarse el tipo. La ventaja acomodó al Alicante. Ahora podía peserverar en su cerrazón y explotar con mayor facilidad la contra. Así, el segundo tiempo fue un constante ir del Dépor contra la defensa rival. Los coruñeses no encontraban la manera de romper el esquema de Argibay, mientras la respuesta era peligrosa. Pero Sergio tenía la llave del primer envite de la eliminatoria.