Deportivo y Valencia disputarán el domingo en Mestalla su 65 duelo en Primera, un nuevo episodio de una rivalidad avivada por el final de la temporada 93-94.
18 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Los últimos diez años han aderezado una rivalidad que promete perpetuarse en el futuro. Dépor y Valencia han convertido sus 64 duelos en una habitual prueba de lanzamiento de dardos, en un clásico para siempre. Para bien o para mal -y pese a que a ambos les acerca su pulso desigual con los grandes-, unidos por la historia y separados por un balón. La memoria más reciente se vuelca con el fatídico 14 de mayo de 1993 y el penalti errado por Djukic (o parado por González), pero en el pasado más remoto ya hay indicios de que los choques entre coruñeses y valencianos prometían intensidad, pasión y extrema rivalidad. ¿Nombres propios? Abundan: además de Djukic y González, Mauro, Alfredo, Cañizares, Albelda, Djalminha... ¿El origen? Ya en la primera ocasión en la que ambos se enfrentaron en Primera (en la sexta jornada de de la temporada 41-42) saltaron las chispas; ganó el Valencia con goles de Mundo y Amadeo. Dos años después, el Valencia estropeó la fiesta de inaguración del nuevo estadio de Riazor (2-3); la herida profundizó en la campaña 48-49, cuando el Dépor encajó un 7-1 en Mestalla. Una humillación con respuesta inmediata, ya que un año después el equipo coruñés, que quedaría subcampeón de Liga, endosó un concluyente 5-1 a su rival, con goles de Tino, Ponce (2), Franco y Guimeráns. Cuenta saldada. Por el momento. «Estaba escrito así. Fallamos cuando no había tiempo ni para respirar» (Arsenio). En el fondo, nimiedades en comparación con el último decenio. El asunto empezó más o menos bien, ya que en Mestalla asistió al único gol de Mauro Silva con la camiseta blanquiazul y el Dépor ganó 1-3 en el cierre de la primera vuelta de la campaña 93-94. Sin vuelta atrás, la rivalidad eterna a partir de la última jornada del 1994; González celebra por todo lo alto el empate a cero en Riazor. La Liga para el Barça. «Marcó Alfredo. Mínimo esfuerzo, máximo rendimiento» (Arsenio) Dulce venganza. Alfredo se adelanta a un dubitativo Zubizarreta en el tercer tiempo de la final de la Copa de 1995. Primer título del Dépor y el Valencia como invitado. Pero la pena se puede aparcar, el olvido, no. «Ganamos porque utilizamos bien las bandas y ahogamos a Djalminha» (Cúper) «Peseteros» es el grito favorito de la afición blanquiazul para recibir al conjunto ché , pero, además, ahora las dianas tienen otros nombres propios. Albelda no estará el sábado en Riazor, pero el marcaje que acabó por desquiciar a Djalma el 14 de enero del 2001 tardará en borrarse; como las poses de Cañizares, otro que se perderá el choque, en la final de la Supercopa. Ganó el Deportivo (3-0 en Riazor y 0-1 en Mestalla). Que pase el siguiente.