«Sentí como un trueno en el tobillo, pero Siviero no tuvo culpa»
15 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.«Salté y, al caer, sentí como un trueno en el tobillo, que se me trabó. Al instante me di cuenta de que sufría algo grave». Unas horas después de su grave lesión de tobillo, y desde su domicilio en Ferrol, Dwight Pezzarossi evoca la jugada en la que se fracturó el peroné. Arropado por su familia y su novia, el delantero del Racing se prepara para vivir entre tres y cuatro meses sin el balón, ese que atrae como un imán cada vez que vuela hacia el área. Con voz pausada, sin apenas dolor gracias al efecto de los analgésicos, y sin un ápice de rencor hacia Siviero, repasa las horas siguientes a su lesión, desde que el defensa argentino del Albacete le pidió disculpas. «Agradezco su gesto, pero él no tuvo la culpa. Desde el principio, supe que no quiso hacerme daño». Tras el viaje en autobús, descanso en Madrid junto a Olivares, su compañero de habitación y amigo en Ferrol. «Dormí poco, pero soporté el dolor». Tras hablar con el médico del Racing, Carlos Brage, y a la espera de la resonancia magnética a la que se somete esta tarde, que revelará si también tiene rotos los ligamentos del tobillo izquierdo, quiere operarse «cuanto antes». La recuperación la hará en Ferrol, y ni siquiera viajará a Guatemala en Navidades. «Tener aquí a mi novia y mi familia me servirá de apoyo. Por eso ahora siempre digo que anímicamente me siento muy bien, al estar con la gente que quiero, pero no físicamente», explica Pezzarossi. El delantero se perderá los tres o cuatro próximos meses de liga y la Copa de las Naciones, un torneo centroamericano de selecciones, pero no dice adiós a la temporada. «No doy por perdida esta campaña. Haré todo lo posible por jugar antes de lo previsto», señala con optimismo.