El Celta se aferra a lo práctico para seguir ganando partidos

Víctor López VIGO

DEPORTES

ÓSCAR VÁZQUEZ

Los celestes vencieron por 2-1 al Alavés y se sitúan en el tercer puesto de la Liga

08 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El Celta encadenó su segundo triunfo consecutivo del mes de diciembre al vencer por 2-1 al Alavés. La buena racha viguesa le permite mantenerse en los puestos de Champions y ascender a la tercera posición. El segundo tiempo de Valladolid fue de lo mejor que ha hecho el cuadro vigués en esta temporada, por eso no es de extrañar que Lotina quisiese repetir con esa formación. Los celestes necesitaban refrendar como locales los argumentos que expone a domicilio y le han consolidado en la parte alta de la tabla. La ausencia de Mostovoi ha obligado al entrenador céltico a buscar un recambio. Edú está cumpliendo en la mediapunta como para impedir ataques de nostalgia por la baja del ruso. Además Catanha se ha convertido en un punto de referencia para sus compañeros. Cualquier balón que pase por él puede generar peligro. Precisamente, una dejada suya de cabeza para Edú sirvió para crear el primer gol. La asistencia dejó a la defensa vasca en precario y al delantero céltico en clara ventaja. Remató al cuerpo de Dutruel pero el rechaze lo introdujo Karmona en su propia portería. La entereza del Alavés quedó rota y al Celta se le fueron los complejos de ser protagonista ante los suyos. Otra vez Catanha, entró en la zona de riesgo y Desio encontró como fórmula para detenerlo un empujón que el árbitro señaló como penalti. No hubo discusiones para el lanzamiento. Luccin cogió los galones y marcó engañando al portero rival. Los gritos de «Dimisión» y otras consignas contra el gobierno, por la crisis del «Prestige», habían paralizado por momentos los odios del público vigués hacia Dutruel. Llegó el momento de dedicarle un apartado y la grada empezó a corear su nombre en un gesto de mofa hacia su salida de Vigo por la puerta de atrás hace un par de años. El villano francés veía como el héroe, Catanha, arengaba a sus incondicionales. Estos rompieron en aplausos cuando protagonizó una nueva defensa de un lanzamiento del rival poniendo su cuerpo en tierra e impidiendo desde el suelo que el balón saliese despedido de la bota rival. Los celestes ganaban y hasta convencían con una mezcla de fútbol racial y de gotitas de clase. El cambio del Alavés tenía que ser sustancial para que algo se notase tras el descanso. El mejor aliado lo encontró en el árbitro, que señaló un penalti de Berizzo a Abelardo de los que admiten muchas dudas. Cavallero trató de desestabilizar a Illie con su habitual juego dialectico, pero el rumano no cayó en las tretas del guardameta y logró el tanto. Quedaba todo el segundo tiempo por delante, pero ambos equipos se dejaron caer a la deriva de los acontecimientos. El conjunto vitoriano ejercía una fuerza escasa como para que el rumbo del partido rolase de dirección. Tan solo un par de acciones inquietaron la meta viguesa. Abelardo acabó jugando, al estilo Cruyff, de delantero centro. La incorporación del central al ataque resultó de escaso valor. También Jesuli pudo poner su perla particular y lograr un golazo pero el palo lo impidió. El Celta brilló a ráfagas pero ganó merecidamente. Paso a paso, ya se ve con un colchón de puntos en la zona noble de la tabla.