Extraño partido éste ante el Mallorca. La alegría que el deportivismo siente por el éxito de Pandiani se ha tornado en preocupación. Un cierto tufillo a caso Munitis se ha ido extendiendo por la ciudad herculina durante la semana.
30 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El uruguayo ha visto puerta en los últimos cuatro encuentros y ya suma siete dianas en la Liga. Irureta teme una revancha de un jugador al que siempre admiró, pero que castigó con el banquillo por culpa de un par de tipos llamados Tristán y Makaay. Ciertamente, a Jabo no le hace ninguna gracia que alguien del Dépor pueda taponar la escalada blanquiazul; y menos, si se trata de un damnificado por sus decisiones del pasado. Pero a Lendoiro tampoco le debe de gustar el asunto, porque sólo así se explica el silencio que ha guardado durante meses, a pesar de que él sabía desde el principio que el uruguayo sí que podría jugar contra el Deportivo. Increíble, pero cierto. Walter Pandiani se ha convertido en el personaje del partido antes siquiera de que se dispute. Pero no hablaríamos en estos términos de no mediar grandes méritos por parte del delantero. El ahora mallorquinista es una de las claves de la recuperación de este sorprendente equipo de Goyo Manzano, que ha sido capaz de lograr siete triunfos consecutivos y que se prepara en las próximas jornadas para medir su verdadero límite. El Rifle vive en estado de gracia. En Mallorca ha encontrado el premio que por su entrega ya se mereció en A Coruña. Walter lo dio todo por ser titular. Logró goles decisivos, trabajó a destajó en cada entrenamiento y fue disciplinado. Irureta siempre valoró estas virtudes, pero también tuvo claro que Pandiani era su último recurso, ese tipo de jugador con madera de héroe que saca las castañas del fuego cuando los titulares no han cumplido con su deber. «Es bueno que algunos comprendan que su rol en el equipo es muy importante, a pesar de que gocen de pocos minutos», solía decir el adiestrador blanquiazul en clara referencia a hombres como Walter. Bien, ahora, El Rifle también es importante, pero juega más minutos y mete más goles. Y, lo que es peor, apunta hacia el Dépor, hacia sus propios amigos. Y amenaza con disparar y, lo que es peor, con acertar en la diana. Pero el encuentro de hoy tiene más puntos de interés. Luque, por ejemplo, otra punta del enorme y opaco iceberg que es la gestión de Lendoiro ¿Es del Dépor este jugador? ¿Pertenece todavía al Mallorca? De momento, lo único que sabemos a ciencia cierta es que está vistiendo la camiseta blanquiazul y que podría ser una de las armas de Irureta ante los mallorquinistas. Y la mejor noticia de todas es la de Juan Carlos Valerón. Vuelve a estar en una convocatoria. Tal vez no juegue, incluso podría llegar a ser el descarte de última hora, pero parece claro que ya se ha iniciado la cuenta atrás de su regreso. Por lo demás, lo de siempre, tres puntos vitales en juego, que de caer del lado coruñés asentarían casi definitivamente a los de Irureta en el grupo de cabeza.