Balaídos tiene la palabra

Víctor López VIGO

DEPORTES

Los celestes no fueron el equipo que antaño maravilló en el Villa Park o Anfield Road y el Celtic cogió en Glasgow parte del botín de esta ronda, en Vigo aguarda el resto

29 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Muchos tenían la esperanza de que el Celta recuperase sus días de gloria en esta eliminatoria europea. No lo hizo y obtuvo un marcador incierto que le va a conceder una segunda oportunidad en Balaídos, el 12 de diciembre. Para entonces tendrá que cambiar mucho para entrar en los octavos de final de la UEFA. Virtudes y defectos conocidos. El equipo vigués ha tenido como principio básico el de querer tener siempre el balón. Ayer salió con la idea de presionar al rival y ahogarle en su intento de circular la pelota, darle un poco de su medicina al Celtic pero sin perder el objetivo de dominar al contrario. Las intenciones se asemejaban a las que los celestes expusieron ante el Betis en Sevilla. El pero, estaba en saber como iba a funcionar el cambio a la derecha de Gustavo López por tercera vez consecutiva, y la reiterada apuesta copera por Juanfran y Sylvinho en la izquierda. Los célticos crearon tres oportunidades claras con López, Catanha y Luccin como protagonistas. La cantinela viguesas siempre habla de las ocasiones perdidas. Los escoceses sólo aprovechaban el nerviosismo inicial de Pinto para gozar de ocasiones fruto de la casualidad y no de un juego elaborado. De tendencia izquierdosa. En la última jornada decía Edú que jugar en la banda derecha del Celta suele implicar que no te lleguen balones por la inclinación hacia la izquierda de la mayoría de sus jugadores. En el Celtic Park, Gustavo López se fue a la izquierda harto de esperar y hubo un momento que se convirtió en eterno en el que por la derecha no había nadie. Karpin ha dejado una situación desértica por el lugar donde él pisaba. Méndez una vez más condenado al lateral derecho bastante tenía con capear el temporal en defensa. El cambio de Catanha. Los últimos cambios que ha hecho Lotina han dejado perplejos hasta a sus propios futbolistas. Al menos eso reflejaba la cara de Catanha ayer. Edú quedaba como único punta y eso sirvió como presagio de un movimiento conservador hizo que los celestes encajasen un gol. Practicamente eso fue el final del partido porque a los escoceses parecía que les valía no encajar y ganar por la mínima. Ahora obligarán a su rival a arriesgar en la vuelta. La magia de Balaídos es la única que puede recuperar lo que otrora ofreció este equipo en diversas citas europeas.