Makaay salva los muebles

La Voz

DEPORTES

Un oportuno remate del delantero centro holandés le da un punto al Deportivo en un trabajado empate ante el Sevilla en el Sánchez Pizjuán

23 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El buen delantero centro tiene ese instinto. Es algo innato al futbolista y, desde luego, no es casualidad ese exterior que Makaay improvisa con la pierna estirada. Y da lo mismo que hasta ese momento haya estado completamente desasistido, porque la biblia del buen ariete, tiranía eterna del defensa, dice en su mandamiento inicial: «Enchufaras la primera que te caiga en el pie». Y también así se escribe la historia de los equipos que pretenden ser grandes, con jugadores decisivos, de esos que salvan los muebles en los partidos mediocres. El encuentro se rompe por una pifia defensiva monumental. Un solo hombre en la barrera del Dépor, e incomprensible la pasividad de Romero, que no sale y rompe el fuera de juego. Un desvío de Antoñito desarma a Juanmi, que tiene tiempo para maldecir porque ya era gol bastante antes de concretarse. Desde ese momento, los problemas se le acumularon a los blanquiazules. El centro del campo del Sevilla tiene poca recuperación, pero bastante calidad. Jugadores como Casquero y Fredi se encontraron más cómodos en el campo cuando el partido dejó de ser muy táctico. Los rojiblancos abrieron bien el juego por las bandas, desbordaron a los coruñeses y pudieron marcar en varios mano a mano con Juanmi. En segundo lugar, porque la defensa del Deportivo no encontró su sitio en el campo y cometió bastantes errores hasta el descanso. Curiosamente, Romero, como central, parece que se entiende mejor con Héctor que con César. El jerezano estuvo más entonado en la segunda mitad. Y en el mar de dudas blanquiazul supo navegar muy bien el habilidoso Antoñito. Y tercero, porque el Sevilla estuvo inteligente en las jugadas de estrategia. Dada la superioridad en altura de la defensa coruñesa, ejecutó la mayoría de las acciones por abajo. Y en esos balones brilló Gallardo. Así, después de las primeras y esperanzadoras aproximaciones, el Dépor sobrevivió hasta el descanso con más pena que gloria para entregarse al toque sevillista. Y asusta un poco pensar lo que un equipo mejor armado -Juventus- podría hacer con un primer tiempo como el de anoche. Pero el Dépor se reajustó tras el descanso para poner las cosas en su sitio. El gol de Makaay devolvió el mando a los coruñeses, que dejaron al descubierto las carencias locales. Tristán y el propio Makaay descubrieron los reflejos de Notario en claras ocasiones para concretar la remontada. Parecía que el 4-4-2 del final, con Duscher y Mauro de pivotes, podía aislar arriba a Tristán y Makaay, pero no fue así y los dos arietes entraron en juego hasta los últimos compases del encuentro. -