El indomable número 1 del mundo, que estuvo con el agua al cuello, acabó superando en cinco sets a un Juan Carlos Ferrero sublime por momentos
17 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Tren endiablado, ritmo feroz, espectáculo por todo lo alto, juego demoledor. Bajo esos parámetros se desarrolló en el Expo Center de Shanghai la finalísima del Masters Cup 2002, en la que el australiano Lleyton Hewitt se impuso al español Juan Carlos Ferrero por 7-5, 7-5, 2-6, 2-6 y 6-4 después de tres horas y cincuenta y tres minutos de auténtica batalla campal. Fue un duelo de potencia extrema en cada golpe. El dinamismo de los protagonistas apagó los aislados despistes. Hewitt obtuvo por su trabajo un premio de 1.520.000 euros y Ferrero recibió 700.000 euros. Al español se le vio al final una cara cargada de desilusión. No era para menos. Había tenido alfombrado el camino para conseguir el doctorado. En el primer set tuvo 5-3 y saque a favor. Por una bola discutida perdió la capacidad de concentración en beneficio de su oponente. El australiano aprovechó la coyuntura para anotarse el set. En realidad encadenó hasta siete juegos seguidos. Hewitt empezó la segunda manga con 3-0. También acabó adjudicándosela. El despertar del valenciano se produjo en los dos siguientes sets, ambos resueltos con prometedores 6-2. Incluso en el quinto período se escapó con ventaja de 3-1. Sólo, que no es poco, necesitaba mantener su saque. No le fue posible, porque Hewitt es mucho Hewitt. Como los gatos, cuando parece muerto, se levanta para poner en dificultades al adversario. Así aconteció que el jugador nacido en Adelaida el 24 de febrero de 1981 redobló su ritmo, metió a fondo el turbo, y Ferrero pagó las consecuencias. Con un globo de revés, Hewitt remató la faena en su segunda bola de partido. Más de uno echó pestes contra Moyá por no haber aflojado ante Costa. Aquella victoria del mallorquín le abrió de nuevo el camino a Hewitt, que ahora exhibe en su palmarés un segundo título de Gran Maestro con matrícula de honor. Lleyton es el primero, después de Sampras en 1996 y 1997, que se proclama campeón del Masters dos años consecutivos. «Me siento orgulloso de esta victoria. Aunque en el cuarto set noté que me había quedado sin fuerzas, después conseguí reaccionar. Soy muy feliz. Ferrero ha sido un formidable rival y creo que va a conseguir algún día ganar el Masters», declaró el joven australiano. «Esta segunda Copa Masters la llevaré siempre en mi corazón», añadió el bicampeón. Esta temporada Hewitt acumuló cinco títulos: San José (California), Indian Wells (California), Queens de Londres, Wimbledon y Masters Cup. Despide el año con unas ganancias superiores a 3.500.000 de euros, con lo que sus ingresos desde que actúa como profesional superan los 10.000.000 de euros. El de Adelaida confesó haberlo «dado todo en el quinto set». Durante el partido logró doce puntos de saque directo, cometió seis dobles faltas, acertó con 50 golpes ganadores, incurrió en 71 errores no forzados y rompió siete veces el saque. oportunidades de ruptura resolvió favorablemente siete.