Un aficionado increpó a Lotina y Juanfran salió en defensa del entrenador
08 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Algunos aficionados perdieron ayer la paciencia con su equipo y subieron al entrenamiento de A Madroa a «expresarle su opinión» a la plantilla, que había aterrizado en Peinador una hora antes. El objeto de los ataques fue el técnico Miguel Ángel Lotina. En el exterior de las instalaciones, otro hincha decoró un muro con la pintada «Lotina fútbol ataque». El incidente más grave ocurrió en las gradas de A Madroa, donde un joven aficionado que se identificó como «socio desde hace diez años» increpó al técnico a grito pelado justo en el momento en que éste, ya en el césped, iba a impartir la charla en corrillo que dedica a sus jugadores tras cada partido. El hincha le preguntó en tono irónico al entrenador: «Lotina, ¿qué título vas a darnos, la UEFA o la Liga?». El entrenador y el vestuario habían prometido un título al principio de la temporada. La ilusión estaba en la Copa pero se evaporó ante el Numancia. La mayoría de los jugadores prefirieron ignorar los reproches del enojado hincha, salvo Juanfran que, al ir a recoger un balón a la portería, se encaró al aficionado y le espetó: «Si te quieres meter con alguien métete con nosotros, no con el míster». En ese instante subió a la grada un conserje de A Madroa para invitar al seguidor a abandonar las dependencias y recordarle que había aparcado su motocicleta en una zona de acceso restringido. Pero éste prefirió marcharse por su propio pie. «Esto es una vergüenza, hacéis el ridículo y nos vais a mandar a Segunda, a Segunda B», clamó en el portal. Los habituales de A Madroa no recordaban tal crispación en la grada desde hace cinco años, antes de Víctor Fernández. Cavallero defendió al técnico, de quien dijo que «confiamos a muerte en él. Los únicos culpables somos nosotros. El técnico es muy capaz, trabajador, honesto y mantiene la ilusión de todos. Aún debemos entregar mucho más para ser el equipo que todos soñamos». Giovanella añadió que «el míster no juega. Él nos orienta antes de entrar en el campo. Cuando empecemos a vencer, el míster ganará respeto».