El base desea consolidarse en la ACB antes de soñar con la NBA
21 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Mientras Gomis aprovechó el partido del Joventut para despejar dudas y meterse la afición en el bolsillo, Davis descarriló definitivamente. Uno representa la cara de la superación y el otro la cruz de la decepción. Davis No arranca. Y, lo peor, nadie sabe por qué. Se le cargó la pesada cruz de que debía ser el hombre franquicia y no está para esos trotes. Sus anteriores entrenadores lo definen: «Él es un trabajador, un jugador de esfuerzo, no un líder sobre el que recaiga toda la responsabilidad como puede ser Perasovic», argumenta Hussein, que estuvo a su lado en Gran Canaria. «Con nosotros fue un revulsivo, pero no estaba tan exigido ni era tan conocido. Su situación ideal era con Bonner; mientras éste acaparaba toda la atención, Davis trabajaba en silencio», sitúa Oleart, que lo trajo a España en el Huelva. En la actualidad, Casadevall sólo espera que «alcance su nivel real en pocas semanas». Gomis El sábado dio una lección, como en pretemporada en el Torneo de Cáceres. «Fue mi mejor partido en España, pero el año pasado en Francia hice cosas más notables. La lesión que tuve quizá me ha impedido destacar hasta ahora», argumenta. El base celeste apunta que le gusta más jugar de escolta «pero podemos actuar perfectamente los dos bases a la vez». En ese sentido, considera a su compañero Rodríguez «muy bueno». «Me encanta jugar con él -añadió-; nos sentimos cómodos en la pista». Gomis restó importancia a la crisis que atraviesa Davis: «Para él es duro asumir la responsabilidad que se le viene encima». En la selección francesa compartirá puesto con Sciarra, Parder y Sonko, «así que será duro hacerse un hueco, porque son muy buenos». Considera al breo un buen equipo «y no debíamos haber perdido ante el Unicaja y Alicante», aunque cree que el calendario próximo es «muy complicado». La afición es grandiosa, en su opinión: «Lleva al equipo hacia arriba, mientras que en Francia la gente no disfruta». El salto a la ACB ha sido duro, ya que, en su opinión, «la adaptación al principio es difícil, porque en mi país sólo hay cinco equipos de este nivel». Está en «la segunda mejor Liga del mundo» y cree que debe consolidarse en España antes de soñar con la NBA.