Los granates se desmelenan

Martiño Suárez PONTEVEDRA

DEPORTES

XOÁN CARLOS GIL

El ofensivo Pontevedra que entrena José Aurelio Gay ha conseguido seis goles en dos partidos, el doble que en los cuatro encuentros de Liga que dirigió Milucho

06 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

«Gay no es mago», decía esta semana el delantero del Pontevedra Diego Castro para destacar que un equipo de fútbol no puede cambiar por completo en unos pocos días. Sin embargo, la llegada del nuevo entrenador al conjunto granate ha coincidido con un sustancial cambio de vocación en el juego. Además, con Gay han llegado las victorias. Quizá Milucho, que dimitió como preparador del Pontevedra tras la cuarta jornada, tenía razón, como tantas otras veces. «No he conseguido que los jugadores capten mi filosofía», dijo entonces, dolido. Su fútbol fuerte y directo había funcionado en la fase de ascenso primaveral, pero con el cambio de caras que trajo el verano, la cosa cambió. Al equipo se le ve más cómodo ahora, con el libérrimo estilo de juego que practica Gay, un técnico que alinea a los futbolistas más creativos y que ha renunciado, o casi, a mantener su puerta a cero. Un par de datos pueden aclarar en qué ha cambiado el Pontevedra con Gay. Hasta la cuarta jornada, con Milucho, el equipo había marcado tres goles -dos al Corralejo y uno al Alcorcón- y encajado nada menos que nueve, cinco de ellos en el partido contra la Ponferradina; al equipo se le veía espeso, y un jugador como Tonino, protagonista durante toda la temporada pasada, estaba hiperestresado, parcheando huecos como podía. Eso sí, en la Copa se demostró que el equipo tenía gol: hizo tres en Pasarón al Lanzarote. Con Gay, en dos partidos, el Pontevedra ha conseguido el doble de tantos, seis, aunque ha recibido ya cuatro. Pero ha ganado los dos partidos, y está ya entre los mejores. El nuevo preparador granate ha convertido en virtud su confeso desconocimiento de las peculiaridades del plantel granate. Gay ha apostado fuerte en cada uno de los partidos, planteando soluciones de juego que podrían haber chocado a los aficionados, y ha compuesto una línea de creación casi totalmente gallega: Padín es de Catoira, Xaco de A Coruña y tanto Santi Domínguez como Diego Castro o el jovencísimo debutante Damián provienen de la cantera pontevedresa.