Los clubes chilenos llegaron a disputar sus partidos con niños de hasta catorce años por la huelga que mantienen sus profesionales
16 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El fútbol en Chile está en huelga. Al menos, en lo que a los profesionales se refiere. Los clubes del país sudamericano, ahogados por las presiones de patrocinadores y televisiones, decidieron que no podían permitir que la quinta jornada del Torneo Clausura (en pausa desde el 26 de septiembre) siguiese sin disputarse. Con el paro de sus empleados, tomaron una solución sorprendente: mandar a unos chicos de 14 a 18 años a hacer el trabajo de un hombre. Los juveniles fueron los protagonistas del fútbol chileno, al jugar los partidos que los profesionales se negaron. Los chicos pudieron cumplir así su sueño de debutar en bloque a una temprana edad en la Primera División. Sin embargo, el sueño puede acabar en pesadilla. En Chile tildan de ridícula la situación, en la que los campos no acogieron a más de 400 espectadores. Además, el resultado del experimento no debió satisfacer a nadie, y se habla de anular los marcadores de estos partidos. Aún así, el líder de la competición, el Cobreloa, venció su quinto partido consecutivo, lo que demuestra que un equipo en racha puede vencer bajo cualquier circunstancia. La situación rozó el esperpento con el encuentro que debía enfrentar a Colo Colo con Deportes Concepción. Ambos equipos habían pactado no presentarse ni con sus jóvenes promesas para el partido. Sin embargo, a última hora, el equipo visitante acudió con su equipo de ¡cadetes! porque, según el club, habían recibido el aviso de que el Colo Colo había traicionado el acuerdo. Al final, victoria para el Concepción por incomparecencia del rival, que sin embargo apareció diez minutos más tarde con sus juveniles. El motivo para llegar a esta extremo es la terrible situación económica que vive el fútbol chileno. El sindicato de jugadores profesionales elevó el 26 de septiembre la voz para quejarse de que cinco equipos de Primera División y diez de la Primera B mantienen salarios y finiquitos pendientes de pagar a sus jugadores. Además, reclaman a la Federación chilena el pago de las primas a los seleccionados, que datan incluso de las eliminatorias para Francia 98. Otra causa para la disputa es la implantación en las dos próximas temporadas del llamado descenso diferido. Siguiendo el modelo del torneo argentino, los equipos con peor promedio de puntos a lo largo de un número fijo de temporadas acabarán descendiendo. El límite de edad para jugadores de Primera B es otro de los puntos que generó la huelga. La mediación de ministros y senadores se reveló inútil ante las posturas radicalmente opuestas de sindicato y federación. El máximo organismo del fútbol chileno estudia remitirles a los jugadores las demandas de las televisiones Fox Sports y Sky, que estiman que se ha incumplido el contrato de retransmisiones. El sindicato se escuda en que no volverán a jugar mientras sus afiliados tengan que vender helados a la puerta del mismo estadio donde juegan para salir adelante. La pasada madrugada se retomaron las negociaciones. Los chicos siguen esperando.