Nació en Javea y se llama David Ferrer. Reside en Valencia y es una de las revelaciones españolas de la temporada. Por lo pronto ayer se adjudicó la final del Open de Bucarest (Rumanía), tras superar al argentino José Acasuso por 6-3 y 6-2. Ferrer, de 20 años, necesitó una hora y cincuenta minutos para solventar el compromiso. Es su primer título. Por eso no pueden sorprender sus declaraciones: «Ha sido una semana maravillosa, la mejor de mi vida». Hasta ahora la actividad de Ferrer estaba centrada fundamentalmente en el circuito Challenger de la ATP, algo así como una segunda categoría, y su trayectoria fue notable, con victorias en los torneos de Nápoles, Valencia Sassuolo y Manerbio. Esta misma temporada, David Ferrer alcanzó la final del Open de Umag (Croacia), en la que resultó derrotado por Carlos Moyá. Los técnicos creen que este joven tenista está llamado a conseguir metas importantes dada su firme capacidad para mejorar los golpes.