El acaparador de títulos

José M. Fernández REDACCIÓN

DEPORTES

El mejor jugador del mundo, fuera de la NBA, regresa a la ACB para ayudar a que el conjunto catalán conquiste su primera Liga Europea

15 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La ACB está de enhorabuena; el Barcelona da saltos de alegría. Cinco temporadas después de su huida al baloncesto griego, el mejor jugador fuera de la órbita NBA vuelve a la competición española. Dejan Bodiroga (Zrenjanin, Yugoslavia, 1973), el currículo más extenso del baloncesto europeo calienta motores con el Barcelona en la concentración de Andorra. Bodiroga jugará en el cuadro catalán las tres próximas temporadas. Una alianza para conquistar la Euroliga, la asignatura pendiente del club culé . Sin Aíto en el banquillo y a un coste de un millón de euros al año. Pero ni un palmarés que incluye dos euroligas, las ligas griega e italiana o dos campeonatos del mundo y tres de Europa con su selección, puede apagar las dudas que despierta un jugador que militó en el Real Madrid en las campañas 95-96 y 96-97. Quizá por aversión a la NBA -pese a ser escogido por los Kings de Sacramento en el draft de 1995- o porque su juego condiciona en exceso al resto del equipo, pero el excepcional alero de 204 centímetros se ha encargado de desmentir a sus críticos en cada una de las grandes citas en las que ha participado. La última, la final del Mundial. En Indianápolis, los medios de comunicación mataban los tiempos muertos debatiendo sobre quién era el mejor jugador del mundo -NBA aparte-. ¿Ginobilli o Bodiroga? Para zanjar, a medias, el asunto, el azar deparó una final entre Argentina y Yugoslavia. Con molestias en un tobillo. Ginobilli tuvo una participación testimonial; Bodiroga lo bordó. A siete minutos para el final del choque, con 54-61 para los sudamericanos, con Divac y Stojakovic desafortunados, Bodiroga -sólo once puntos hasta entonces- toma la batuta: un par de triples -los primeros del campeonato- y 16 puntos más. Dudas despejadas. Bodiroga es un maestro cuando se trata de jugar los minutos de la verdad. Dicen que su fobia por la NBA parte de su aparente lentitud. En Estados Unidos, sus temibles uno contra uno no serían tan mortíferos. ¿Falta de ambición? recientemente, en pleno Mundial aseguraba que prefería ser cabeza de ratón y no cola de león. En Europa lo ha conquistado todo. En Grecia lo adoran -«Sexo, droga y Bodiroga», era el grito de guerra en el Panathinaikos-, en Yugoslavia ya es un mito: «Dios es Bodi, Bodiroga». En Barcelona le han buscado la compañía de Fucka y del técnico Pesic para conquistar, por fin, la Euroliga.