Setenta kilómetros para poder entrenar

La Voz

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La doble sesión de entrenamiento realizada ayer por la plantilla del Pontevedra, la más fuerte de la semana, ha tenido el añadido de setenta kilómetros, distancia que han tenido que cubrir los jugadores para poder realizar el trabajo elegido por Milucho. Por la mañana se ejercitaron sobre la hierba sintética del campo de Redondela; por la tarde, en el de césped natural del municipal de Meis. Este es el peaje que tiene que pagar a diario el equipo pontevedrés ante la falta de una instalación adecuada en la ciudad. En el entrenamiento vespertino, el técnico granate trabajó los ataques en superioridad numérica, alternando constantemente a los protagonistas. Los atacantes que no terminaban la jugada en disparo sobre la portería que defendía Moncho sabían de antemano lo que les tocaba: serie de flexiones de brazos sobre el mismo terreno de juego. Martín Ragg se entrenó por primera vez esta semana. Realizó un trabajo específico con el entrenador de porteros, Eduardo Rodríguez, con una venda en la cabeza protegiendo la amplia brecha que le hizo el ariete del Corralejo David Sanz el domingo pasado. La sesión concluyó con un partidillo a todo el campo en el que Milucho recomendó máxima seriedad pero con precaución en las entradas. En él, el técnico vigués perfiló ya el equipo que opondrá el domingo al Alcorcón en busca de la segunda victoria de la Liga.