La falta de apoyo institucional obliga al club a arreglar el césped
11 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.A finales del pasado mes de mayo el alcalde de la ciudad, Miguel Anxo Fernández Lores, daba el pistoletazo de salida a la reconstrucción del viejo campo de Pasarón con la presentación de los planos del nuevo estadio y la memoria valorada de la obra, fijando el coste en diez millones de euros. Tres meses y medio después la reforma continúa en el mismo punto: pendiente de la reunión entre los representantes del Concello, Deputación Provincial y Secretaría Xeral do Deporte de la Xunta. Fernández Lores apuntó ayer que confía que esa reunión se lleve a cabo en el último trimestre del año para fijar la aportación de cada uno de los organismos. «Mandamos a memoria valorada á Xunta o mesmo día que a presentamos públicamente e todavía estamos pendentes de falar do tema co secretario xeral», abundó el alcalde capitalino, quien está convencido de que «sin o apoio da Xunta e da Deputación nós non poderemos levar adiante unha obra desta magnitude ya que carecemos do orzamento necesario». Mientras, el estadio municipal situado en el barrio de O Burgo, aumenta su deterioro con unos servicios higiénicos tercermundistas y con una cubierta de uralita en las gradas de Tribuna y Preferencia que entrañan serio peligro. La directiva del Pontevedra acaba de invertir más de 6.000 euros en el acondicionamiento del terreno de juego, cantidad, que saldrá del presupuesto anual del club. Con la temporada en marcha y sin que se vislumbre ningún tipo de reforma a corto plazo por parte de las instituciones, el presidente del club, Nino Mirón, ha solicitado al arquitecto de su empresa constructora, el también directivo Rubén Inchaurraga, un anteproyecto para acondicionar especialmente las zonas más dañadas de la instalación deportiva. El dirigente duda mucho que la obra pueda llevarse a cabo ante el alto coste económico que supondría para la entidad granate y no vislumbra ningún tipo de apoyo. La directiva ha vuelto a realizar una fuerte apuesta económica en la confección de la plantilla en busca de volver a clasificarse para la fase de ascenso a Segunda División y no dispone de liquidez como para asumir el lavado de imagen que tanto precisa el histórico campo de la ciudad del Lérez.