La selección se impuso a Turquía por veintitrés puntos Gasol, a medio gas, fue el máximo anotador del equipo.
03 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.España consumó la mayor de las venganzas de la forma más cruel y dolorosa para el derrotado. Llevaba un año esperando la ocasión, desde que en el Eurobasket le impidieron luchar por la final en un partido decisivo para el anfitrión, que utilizó todas las artimañas para no desviarse del camino hacia el podio. En el escaparate que más brilla, el equipo nacional venció a Turquía (87-64), se clasificó para los cuartos de final del Mundial y dejó virtualmente eliminada a su contrincante. La selección empieza a agotar los adjetivos para calificar su actuación. En un primer cuarto arrollador (23-12) labró en oro el camino del triunfo, gracias a una inteligente lectura del juego y a una eficacia sobrecogedora en los triples, cinco de nueve. Once puntos era una renta considerable frente a un rival que jugaba a la desesperada por evitar el fracaso. La defensa española convirtió a Turkoglu y Kutluay, sus figuras, en jugadores de segunda fila. Todo en un partido muy inteligente de lo de Imbroda, que se encontraron al inicio con las vías hacia Gasol por la defensa en zona turca. La solución, el tiro exterior. Los triples españoles cimentaron la ventaja hasta que los pívots otomanos (sobre todo, el Piston Okur, brillante), cedieron. Al final, la solución fácil: balones a Pau, que anotó casi ocho puntos en el último cuarto, y sentenció el encuentro en el que se borró de un plumazo el fantasma turco.