Óscar Freire le dio el día a Erik Zabel en su país, una afrenta que al corredor alemán le costara olvidar. El ciclista de Torrelavega, que vino al Tour sin muchas ganas, ganó la segunda etapa de la prueba, disputada entre Luxemburgo y Sarrebruck, en la única jornada que acoge este año Alemania de la carrera francesa.
08 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Apoyado por su compañero de equipo Pedro Horrillo, superó al australiano Robbie McEwen en los metros finales, por el lado cerrado, y a Erik Zabel. Lo curioso del caso es que en Mapei pensaban trabajar para el belga Tom Steels, al que en teoría le iba mejor la llegada que a Freire. El campeón del mundo, que ha conseguido ganar una etapa del Tour en el año de su estreno en la carrera francesa, se convierte en el primer corredor que lo hace con el maillot arcoiris desde 1981, cuando lo logró Hinault. Freire, quien aseguró que no llegaba al Tour en su mejor forma, supo colocarse en la recta de llegada de Sarrebruck y emergió en un alarde de potencia entre Zabel y McEwen para levantar los brazos en vencedor, después de los 181 kilómetros de trayecto. Cerca del amarillo El cántabro, que llegó al Tour obligado por su equipo para rentabilizar el maillot de campeón mundial, es también el primer esprinter español en vencer una etapa en la ronda francesa desde 1987. Freire asciende a la novena plaza de la general a 11 segundos del suizo Bertogliati, quien hoy saldrá de Metz con el amarillo de líder. Los favoritos gozaron de una jornada de transición. Los encargados de animar el cotarro en esta segunda etapa fueron los franceses Sylvain Chavanel (Bonjour) y Stephane Berges (AG2R) y el noruego del Credit Agricole Thor Hushvod. El primero saltó en el kilómetro 10, y tres después ya estaba formado el trío, que, aunando intereses, hizo camino con permiso del pelotón, aunque el nórdico se descolgó antes víctima de los calambres. Los hombres del líder Rubens Bertogliati se esforzaron para que la fuga no prosperase demasiado, aún sabiendo que el Telekom buscaría más tarde sus objetivos, porque llegaba a su país y Zabel soñaba con vestirse de amarillo un día después de cumplir 32 años. A 35 kilómetros, neutralizados los escapados, el alemán Jens Voigt, saltó del grupo y abrió una distancia de 50 segundos a 17 kilómetros de meta. Poco después sería absorbido por la marea rosa del Telekom, que ya trabajaba en serio para su jefe. Lo intentó otro Credit Agricole, el francés Sebastien Hinault, pero en vano. La carrera avanzaba condenada hacia el esprint y los guepardos del pelotón se jugaron la victoria. Freire, en un despliegue descomunal de fuerza, adelantó a los favoritos, Zabel y McEwen, ante la sorpresa de ambos. Era la demostración de un doble campeón mundial, que consiguió su objetivo en su primera participación en el Tour. La fiesta en la capital de Sarre fue para un español.