CICLISMO
09 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Lugo se puso a dar pedales ayer por la mañana. Pese a que a eso de las doce negros nubarrones amenazaban el inicio del noveno Día da Bicicleta, un pelotón compuesto por unas trescientas unidades se preparaba para la etapa. El centro de la ciudad era un hervidero; los actos del Corpus se entremezclaban con el espíritu deportivo que anima la antesala del verano en la capital lucense gracias al paseo promovido por el Concello y la Corporación Voz. "A ver si nos respeta la lluvia", lanzaba al aire el concejal de Deportes, José Manuel Díaz Grandío, quien decidió sumarse a la caravana a bordo de su bicicleta, recogiendo el testigo político que dejó hace un lustro el antiguo alcalde Joaquín García Díez y su homólogo Manel Sánchez. Pese a los buenos deseos, una finísima lluvia acompañó a los participantes en algunos tramos de los ocho kilómetros de que constaba el recorrido. Eso sí, no se registraron incidentes de relevancia durante el trayecto. Los tres equipos capitalinos (A Milagrosa, Cidade de Lugo y Corre Camiños) se pusieron en cabeza desde la salida para marcar un ritmo suave y los demás dieron a su rebufo chupando rueda. Esta vez la rúa da Raíña tomó el relevo a la praza Maior y la serpiente multicolor enfiló posteriormente hacia la rúa Gran Teatro para enfilar por vez primera hacia la ronda da Muralla. "Han suprimido el repecho de la ronda del Carmen, así que llegaremos en grupo", adelantaba Quique, uno de los veteranos en la Vuelta a Lugo. No se trataba de aportar un afán competitivo a la prueba sino un barniz más festivo y lúdico. Mientras, tras un cuarto de hora de ligero pedaleo, los ciclistas llegaban a la altura de la plaza da Milagrosa. En Ramón Ferreiro se instaló un circuito cerrado de ida y vuelta. Desde ahí, los participantes buscaron la meta de Carrefour. En el centro comercial próximo al río Danone colocó un stand con productos lácteos para que los que concluyeron la etapa, que fueron prácticamente todos, repusieran fuerzas. Muchos niños de corta edad, uno incluso con una bicicleta con las ruedas auxiliares atrás para mantener el equilibrio, se dieron cita en el paseo. El más joven, de dos añitos, hizo el Día da Bicicleta en una silla acoplada a la montura de su padre a modo de portaequipajes, ambos con la camiseta del Madrid. En total, el paseo se prolongó durante casi una hora. Esta vez no ganó nadie, sólo la salud de los que dieron pedales y la armonía de la ciudad. Entrega de premios La etapa concluyó con la ceremonia de trofeos y el sorteo de regalos, con la presencia del concejal de Deportes (José Manuel Grandío), el director de Carrefour en Lugo (Francisco Domínguez), el director de márketing de Renault Abelleira (Santiago Sierra) y el delegado provincial de la Corporación Voz (Fernando Salgado). Jesús Darriba se llevó el regalo estrella, una bici de montaña. Iker Trigo, nacido en el 2000, fue el más joven y su abuelo Hipólito (73 años) el más veterano. El premio al grupo más numeroso recayó en el Club A Milagrosa. Hubo los lotes de Onda Cero y Renault, gafas de sol y cuentakilómetros.