La Masía baila la Rianxeira

XURXO FERNÁNDEZ Enviado especial BRUNETE

DEPORTES

EL ESTADO DE LA CANTERA

09 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Iago Falque agarra el balón con la pierna izquierda y levanta la cabeza. Por delante, dos defensas del Real Madrid y su compañero Bojan que inicia el desmarque. Tranquilo, amaga hacia la banda derecha. De repente se para y la bola le rueda por encima del empeine. Mete un pase con el exterior que deja completamente sólo al nueve de su equipo. El ariete no tiene más que empujarla. Así fabrica un chaval de Vigo los goles del Barcelona. Es el Rivaldo de La Masía: el jugador más joven que ha llegado a Can Barça desde fuera de Cataluña en toda la historia del club. El año pasado, en Brunete, todo el mundo se fijó en un chavalito que jugaba en el Real Madrid. Moreno, muy fuerte, con una clase impresionante. Este año las miradas se centraron en un niño que lucía el diez del Barcelona. Moreno, muy fuerte, con doble ración de clase. Iago se ha probado las dos chaquetas más importantes de la Liga y las dos le han sentado de maravilla. Elogios del entrenador Su entrenador en La Masía, Sergio Lobera, no ahorra elogios: «Cuando nosotros fichamos a alguien así no lo hacemos para ganar una liga alevín, eso nos da igual. Iago es una apuesta de futuro importantísima por parte del club». Aclara Lobera que no le gusta comparar a sus niños con los mayores, pero que si tiene que hacerlo no le queda duda: «Su estilo es el de Rivaldo, no se esconde en los momentos decisivos». El único pero, el de muchos genios: «Tiene que mejorar defensivamente. Cuando falla en ataque se queda pensando en su error y a veces se olvida de la transición defensiva». Mientras el míster se deshace en elogios, el crío pasa mucho de tanto mimo. Tiene un agente, Tente Sánchez, pero Iago no sabe cuál es su cláusula de rescisión. Jugaba en el Victoria de Vigo, aunque cuando era más pequeño le gustaba el Deportivo. Sus jugadores: «Rivaldo y Tristán». Lo comparan con el primero, pero a él no le hace gracia: «Me parezco a mí, a nadie más». El que piense que lo dice con chulería, no lo conoce. Un día lo vio alguien del Madrid y le ofreció probar con los blancos en Brunete. El ojeador pagó cara la exhibición. En el campeonato alevín dejó alucinados a los técnicos de La Masía y se lo llevaron a Barcelona: «Fiché con ellos por sus instalaciones y su proyecto de cantera. Además, me convenció el entrenador, que es un fenómeno».