El fútbol devolvió la tranquilidad a la concentración de la selección. Aunque, como en este caso, se trate de un amistoso ante un bisoño rival coreano. Pues sí, en la concentración de España por fin se habló de la preparación del combinado para el Mundial. Y todo gracias a un grupo de hombres bajitos y escurridizos, a los que España endosó sus primeros goles en Corea. Tres a uno fue el gris marcador final, más sufrido de lo previsto. El modesto Hyundai Mipo de Ulsan fue el sparring de la tropa de Camacho. No se trató de un encuentro para sacar conclusiones. Fue, según confesó Camacho, una pachanga para romper la monotonía de la concentración, permitir a sus hombres tomar aire y habituarse al horario en el que disputarán los partidos de la primera fase.
23 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Convocados Tan sólo Iker Casillas, que disputó los noventa minutos, parece fijo en la mente del entrenador. Se quedaron sin jugar los futbolistas más tocados físicamente: Albelda, Baraja, Mendieta, Tristán y Romero, además de los porteros Ricardo y Contreras. Camacho ensayó de inicio con un tradicional 4-4-2. Los laterales, para Curro Torres y Juanfran; en el eje de la defensa, Nadal y Helguera; en el medio campo, Xavi y Sergio, con Joaquín y De Pedro por las bandas; y en punta, Luis Enrique y Luque. A los españoles les costó asentarse. Cuando lo hicieron, cercaron a los ambiciosos futbolistas aficionados coreanos, que trabajan en Hyundai. Luque, de penalti, y Luis Enrique, tras una preciosa jugada de De Pedro, marcaron los primeros tantos de España en el país asiático. «Se han visto cosas interesantes, pero debemos corregir algunos errores», dijo el seleccionador al término del partido. Con el descanso, Camacho varió de jugadores y de diseño. Recurrió al 3-4-1-2 que tanto le gusta al técnico de Cieza. Con tres centrales, Puyol, Hierro y Nadal; Valerón de medio punta y Morientes y Raúl en la última línea, la selección transmitió mejores sensanciones. Faltaba Diego Tristán para completar el tridente, pero el seleccionador ya conoce sus prestaciones y quiso ver cómo puede encajar Morientes en esa pirámide invertida. «Es, evidentemente, la forma de juego que más me atrae. Aunque hallamos marcado menos goles, hemos llegado más veces, pero también tiene más riesgos: dejas más espacios en el medio campo y el rival se puede aprovechar de ello», añadió el seleccionador. Valerón, el más destacado del partido, marcó el tercer tanto y Kim Jume Hyup (el delantero centro del cuadro coreano, de apenas 165 centímetros de altura) anotó el anecdótico gol local. El deportivista Sergio González, que formó parte del equipo inicial puesto en liza por Camacho, manifestó que todavía les falta mucho para estar a punto cuando se enfrenten a Eslovenia. «Es la primera toma de contacto y lo de menos era el resultado y el rival. Todavía nos falta mucho pero todo tiene un principio y lo importante es llegar al día 2 en condiciones», dijo.